Verdades a medias sobre la RON 91

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Por: Juan José Bedregal

A partir del día de hoy se expende en las gasolineras de Santa Cruz, y pronto en toda Bolivia, la nueva gasolina RON 91. Se pondrá a la venta como prueba piloto y gradualmente se incorporará en la oferta regular de gasolinas. Resulta bastante alarmante el tratamiento mediático de la noticia, lleno de verdades a medias que pretendo revisar en las siguientes líneas.

La diferencia con las gasolinas especial y premium, disponibles en el mercado, reside en el octanaje del carburante. El octanaje de la especial (de Bs 3,74 el litro) es de 85 y el de la premium (de Bs 4,79 el litro) es de 95, mientras que la nueva gasolina tiene un octanaje de 91.

La primera verdad a medias se refiere al octanaje. Muy brevemente, el octanaje no es un indicador de calidad, sino de eficiencia de la detonación en el motor. Los motores más antiguos detonan la gasolina más rápido, consumiendo más combustible y liberando más gases contaminantes. Los motores nuevos son más eficientes en esto, por lo que necesitan una gasolina que no detone tan rápido para poder consumir menos combustible y generar menos emisiones de gases nocivos para el ambiente.

Así surge la segunda verdad a medias. Usar una gasolina de mayor octanaje (premium o la nueva RON 91) no mejorará el funcionamiento de un auto antiguo, pero usar gasolina de bajo octanaje en un motor nuevo puede provocar graves averías. Según el último reporte del INE, la importación de automóviles ha crecido un 19% entre septiembre de 2016 y septiembre de 2017[i]. La importación de automóviles nuevos implica también la necesidad de introducir gasolinas de mayor octanaje al mercado nacional.

La tercera verdad a medias está en el tema precios. El precio de la gasolina RON 91 es menor al de la gasolina Premium que ya está en el mercado. Las personas que posean autos nuevos ahorrarán un 8% en combustible en cuanto puedan acceder al nuevo carburante (todo lo contrario a un gasolinazo). La mayoría del parque automotor, con motores relativamente antiguos, no tiene ningún incentivo para utilizar la gasolina Premium ni tampoco la RON 91, porque no mejorará el rendimiento de sus coches.

Cuarta verdad a medias: la oferta de gasolina especial. Los dueños de automóviles menos eficientes no sentirán ningún impacto en sus bolsillos dado que no se modificarán los volúmenes de producción de gasolina especial. Según las declaraciones del Ministro de Hidrocarburos en El Deber Radio, la gasolina especial seguirá vendiéndose “para toda la vida”[ii]. Así que, aun en el caso que los propietarios de automóviles nuevos quieran seguir comprando gasolina especial, existen aditivos en el mercado que, por un módico precio mejoran el octanaje sin necesidad de recurrir a la RON 91 o a la Premium.

Entonces, no existe ningún “gasolinazo”. Es más, cabe destapar la quinta y más grande verdad a medias. La RON 91 es una gasolina nacional producida en la Refinería Guillermo Elder Bell de Santa Cruz. Según el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, la producción de gasolina en esta refinería se ha incrementado debido a la modernización de las unidades de reformación catalítica[iii], que junto a la modernización de la Refinería Gualberto Villarroel, ha permitido que la producción de gasolinas alcance 8,8 millones de barriles en 2016 (más que duplicando la producción de 2005). Es decir, se están sustituyendo las importaciones de gasolina (herejía para algunos economistas), reduciendo la carga presupuestaria de la subvención a los carburantes.


Según el Ministro de Hidrocarburos el crecimiento del parque automotor (más del triple respecto a 2005) es una de las razones para introducir una nueva gasolina al mercado, y con el tiempo se irán introduciendo gasolinas de octanajes 88, 93 y 98, incluso en mezcla con etanol, lo que permitiría mantener bajos los precios, diversificar la oferta y reducir las emisiones de gases contaminantes.

Para concluir, una mayor producción nacional de gasolinas implica todo lo contrario a un “gasolinazo”. En lugar de nivelar drásticamente los precios a su valor de importación, se introducen al mercado carburantes producidos en el país, eliminando la necesidad de subvencionar aquellos que antes se importaban, y con menores costos de transporte. No es casualidad que, desde que se inauguraron las Plantas Separadoras de Líquidos Río grande y Gran Chaco, y se modernizaron las Refinerías Gualberto Villarroel y Guillermo Elder Bell, las importaciones de carburantes estén reduciéndose.

Importación de Combustibles y Lubricantes, 2011 – 2016

(En millones de $us)

FUENTE: Instituto Nacional de Estadística (INE)

A manera de conclusión, no puede hacerse un manejo tan irresponsable de las noticias como se lo ha hecho con este tema, más aún cuando muchos políticos de oposición de la mano de los medios difunden irresponsablemente verdades a medias y hacen análisis sesgados con el objetivo de obtener algunos votos más en la próxima elección donde postulen.

*Juan José Bedregal es economista de la UMSA con Mención en Análisis Económico, ex dirigente estudiantil y estudioso de los movimientos políticos y sociales.

[i] http://www.ine.gob.bo/index.php/component/phocadownload/category/86-importaciones-2017?download=1672:al-tercer-trimestre-2016-y-2017-cifras-preliminares-importaciones

[ii] http://www.eldeber.com.bo/economia/El-crecimiento-economico-tema-del-foro-en-EL-DEBER-20171114-0009.html

[iii] Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. “Memoria de la Economía Boliviana 2016”.

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