Tiroteos y masacres en Estados Unidos ¿Cuál es la causa?

Square

¡Los Simpsons lo hicieron de nuevo!, en un episodio muy recordado, Homero quiere proteger a su familia ante la ola criminal que azotaba Springfield, por lo cual, decide adquirir un revólver; la rapidez de conseguir el arma a pesar de su violento registro de antecedentes, nos refleja la facilidad que tienen los ciudadanos estadounidenses de poseer armas de fuego. Una situación que para algunos sectores es sinónimo de derechos individuales y libertades consagradas, y para otros, es la causa que permite la existencia de tiroteos y masacres que cada vez son más frecuentes.

LAS ESTADÍSTICAS ASUSTAN

Los incidentes con armas de fuego en Estados Unidos se han proliferado en los últimos años, según informe del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), se estima que cada año 1300 menores de 17 años mueren en circunstancias donde se involucró armas de fuego, a esta cifra se deben sumar los 5800 que resultan heridos en estos episodios. En lo que va de año, 2018, se han registrado 1800 muertes por violencia armada, un promedio de 40 muertos por día.

Los incidentes en escuelas y universidades también se han incrementado en los últimos años, en apenas los meses de enero y febrero ya se han registrado 19 episodios de armas de fuego en centros educativos, incluido los eventos del 14 de febrero en la escuela de Parkland (Florida), donde un adolescente asesinó a 17 personas, los hechos ocurridos en Dalton (Georgia) el 28 de febrero de 2018, donde un maestro se atrincheró con un arma dentro del aula y los de Michigan del 2 de marzo que cegó la vida de dos personas. Nuevamente el debate sobre el control y regulación de armas volvió a la esfera mediática.

El registro de incidentes por armas de fuego es muy alto y constantes, pero cada cierto tiempo, ocurren sucesos que sobresalen de los demás por el alto número de bajas; estos tristes hechos; conocidos mediáticamente como las masacres, tiroteos o inclusos ataques; se han visto multiplicados en la última década, incrementando el número de muertos, heridos y el ritmo de frecuencia; entre algunos podemos citar:

La masacre de la secundaria de Columbine (1999, 15 muertos y 24 heridos), que fue la más numerosa en bajas en un centro educativo, desde la masacre de la Universidad de Texas en 1966; la masacre de la universidad Virginia Tech (2007, 33 muertos y 23 heridos); tiroteo en la base militar de Fort Hood (2009, 13 muertos y 33 heridos); el tiroteo en el Centro de Acción Cívica de Inmigración Americana en Binghamton (2009, 14 muertos y 4 heridos); el tiroteo en la sala de cine de Aurora-Colorado (2012, 12 muertos y 58 heridos); la masacre de la primaria Sandy Hook en Newtown (2012, 28 muertos y 2 heridos, 20 de los asesinados eran niños de 6 y 7 años); masacre en el comando naval Washington Navy Yard (2013, 13 muertos y 8 heridos); tiroteo del centro educativo de la comunidad nativa de Umpqua (2015, 10 muertos y 8 heridos); la masacre en la iglesia de la comunidad afroamericana de Charleston (9 muertos y 1 herido); el ataque de San Bernardino (2015, 16 muertos y 24 heridos); la masacre en la discoteca Pulse de Orlando (2016, 50 muertos y 58 heridos); el tiroteo en la iglesia bautista de Sutherland Spring (2017, 27 muertos y 20 heridos); la masacre en un concierto en Las Vegas (2017, 59 muertos y 422 heridos), que ha sido la más mortífera hasta ahora; se adhiere a la lista la masacre de Parkland en el día de San Valentín (2018, 17 muertos y 14 heridos).

Todos estos sucesos son un mínimo de porcentaje de la magnitud real de violencia que engloba aquel país. Esto en parte se debe a que Estados Unidos es el país que posee casi la mitad de armas privadas en todo el mundo; según el informe de Pew Research, el 30% de la población adulta es propietaria de alguna pistola o fusil, y existen estimaciones que señalan la existencia de 89 armas por cada 100 habitantes; sin embargo, no toda la población las posee; la mayoría de la posesión de armas está concentrada en un sector de la población que tiene un poder adquisitivo superior a la media y se identifican políticamente con posiciones más conservadoras. Se calcula que unas 290 millones de armas en manos de civiles, de las cuales la mitad de estas están en el 3% de la población.

REACCIONES INSUFICIENTES Y HASTA OFENSIVAS

Al momento de conocerse los asesinatos de Parkland, los grupos que promueven la legislación que regule el control de armas se movilizaron para nuevamente denunciar los peligros sociales de seguir evitando el asunto. Sin embargo, para la clase política, estos reclamos no modifican su comportamiento.

El partido republicano ha sido un muro de contención histórico contra cualquier iniciativa que pretenda establecer medidas regulatorias para el uso de armas, utilizando como argumentos que regular la posesión de armas va en contra de los derechos consagrados en la constitución, y que la verdadera razón de las masacres no es por la circulación de armas de fuego, sino, por el estado mental de los individuos que los organizaron.

En 1986 el Gobierno de Reagan presenta y aprueba la ley “Firearms Owners Protections Act”, que desregula aún mucho más la circulación de armas de fuego entre civiles, dejando sin efecto la ley de 1968, que había sido aprobada a consecuencia de los terribles episodios de asesinatos de líderes políticos y activistas sociales, que, si bien no regulaba a gran escala, establecía mayores controles.

El año 2005, George Bush promovió la legislación “Protection of Lawful Commerce in Arms Act” para quitar toda responsabilidad a las fabricantes de armas de asalto y sus distribuidoras en caso de que en eventos como los antes mencionados se utilicen sus productos, y así eliminó también la prohibición de uso de armas de asalto para civiles que estaba vigente desde 1994.

Luego de los asesinatos de Parkland, muchos líderes republicanos como Paul Ryan, Marco Rubio, Ted Cruz, y numerosos grupos conservadores salieron a defender en los medios la libre posesión de armas. Mientras tanto, el presidente Trump no se quedó callado, e indicó que parte de la solución sería dotar de armas de fuego a todos los profesores para que, llegada alguna situación extrema, puedan utilizar las armas y detener los incidentes; Esta propuesta fue tomada por las asociaciones de familiares de víctimas de pasadas masacres no solo como evasora del tema de fondo, sino como insulto a las víctimas.

LAS CAUSAS SON ESTRUCTURALES

Confluyen muchas razones que pueden darnos una explicación razonable de por qué acontece esto en un país como Estados Unidos, a pesar de las diversas que pueden ser las causas, una matriz transversal sale a relucir, y es la permisividad de un sistema que antepone la comercialización de armamento a civiles antes que la seguridad e integridad física de sus propios habitantes, es decir, la priorización del mercado en su máxima expresión; he aquí las explicaciones:

EL LOBBY DE ARMAS

Estados Unidos es un país que no ha dejado de estar permanentemente en guerra o campañas militares desde la Segunda Guerra Mundial, esta vocación intervencionista ha consagrado una poderosa industria de armas, que necesita constantemente el conflicto bélico para mantener sus utilidades enormes en saldos positivos. En esta lógica del mercado, la necesidad de ampliar la base comercial siempre es una constante, es por ello que el mercado interno en Estados Unidos, es clave para los fabricantes de armas, pues han visto multiplicar sus ganancias fuertemente en aquel sector de la población que reivindica el poseer un arma como derecho constitucional.

Prueba de ello es el AR-15, un fusil semiautomático, que permite hacer múltiples disparos sin recargar balas, es el más popular entre los civiles, y el cual fue el arma utilizada para perpetrar las matanzas del cine de Aurora, de la Escuela Primaria en Sandy Hook, la masacre de la discoteca de Orlando, la del concierto de Las Vegas y la última de la escuela en Parkland. Sus principales fabricantes han visto facturas millones de dólares con su venta. Desde el año 2008, se han vendido casi 70 millones de armas de fuego, sobretodo pistolas y tipos de rifles, solo en el año 2016, las ventas fueron de 11 millones de armas. El Departamento de Justicia en su “Reporte Anual sobre Producción y Exportación de Armas de Fuego” afirma que desde 1986 han sido 150 millones de armas las comercializadas.

La Asociación Nacional de Deportes de Tiro informó que la producción del AR-15 particularmente pasó de 444mil en 2010 a 1.3 millones en 2015; según la investigación del periódico Washington Post. Se produjo un boom de ventas el año 2016, ante todo por el temor de que una posible victoria de Clinton habría hecho promover prohibiciones en la venta de armas; sin embargo, al ganar Trump, se produjo la paradoja de un descenso en las ventas, pues muchos de los potenciales compradores no vieron la necesidad de comprarlas o de hacer una declaración política al obtener una.

LA PODEROSA NRA

Otra de las razones para la existencia de esta violencia es la capacidad organizativa y logística de los grupos defensores de la libre posesión de armas de fuego para civiles. Aquí entra en escena la poderosa NRA, Asociación Nacional del Rifle; una organización que defiende el derecho de las personas a tener armas, tanto para acciones de defensa como de recreación.

Con el pasar de los años, la NRA se ha convertido en un poderoso lobby político, que también actúa como grupo de presión social si es necesario. Cuenta con 5 millones de afiliados, aunque más de 13 millones de estadounidenses asegura pertenecer a la organización. Cuenta con fuerte respaldo de un sector de la población, realiza actividades sociales y comunitarias en muchos lugares, y ha dividido a la opinión pública sobre su simpatía.

Su influencia política es enorme. Por un lado, realiza donaciones millonarias a diferentes candidatos de todos los niveles de gobierno y representación en época de campaña electoral; solo en 2016 donó 55 millones de dólares a diferentes candidatos, de los cuales, 27 millones fueron directamente para la campaña presidencial de Trump. El 99,5% de sus aportes de campaña va para los republicanos.

La RNA funciona también como un centro de monitoreo político, alertando cuando alguna cámara estatal o concejo municipal está tratando de legislar sobre el tema del control de armas, o cuando algún político realiza declaraciones negativas. Tienen una capacidad de reacción y movilización muy efectiva para contener cualquier intento de regulación.

Del mismo modo tiene su fundación que realiza acciones sociales, y también posee su centro de producción intelectual que promueve iniciativas y proyectos que amplíen la libertad de la posesión de armas. La NRA está profundamente asimilada en la cultura popular norteamericana y en las esferas políticas; el club donde Homero Simpson siente haber encontrado personas que comparten su amor a las armas es justamente la NRA.

UN ORDEN LEGAL COMPLICE

Así también, otra causa es el ordenamiento legal permisivo al uso libre de armas, esto no solo a consecuencia de la capacidad de los lobbies de las fabricantes y de la NRA, sino también como herencia de cultura política que proviene desde sus primeros años como nación.

El derecho consagrado en la segunda enmienda de la constitución americana permite a todo individuo el derecho a poseer armas para su propia defensa; trasladando el debate no sólo desde la utilidad y pertinencia del uso del arma en sí, sino convirtiéndose en un argumento de expresión política amparándose en el derecho individual por encima de las imposiciones y regulaciones del Estado.

Esta protección legal ha sido la excusa para bloquear numerosas iniciativas de regulación, pero también para desvanecer responsabilidades judiciales a lo largo de la historia norteamericana. Pero no solo se da a nivel federal con la constitución; en muchos Estados el lobby de armas junto a la NRA ha conseguido no solo bloquear proyectos regulatorios, sino legalizar prohibiciones a unidades e institutos públicos para que no se investigue sobre las consecuencias y efectos negativos de la violencia que desencadena la posesión libre de armas.

Anualmente se celebran decenas de juicios contra los Estados o las fabricantes de armas, promovidos por numerosas víctimas de sucesos violentos, individuales o colectivos, y, por motivo de este ordenamiento jurídico, la gran mayoría de estos procesos no pasan las primeras etapas de filtros judiciales, y una vez se llega a una etapa resolutoria, generalmente las sentencias son adversas para los impulsores; un resultado favorable a estos procesos sería poner en incomodidad las grandes ganancias de las fabricantes y el lobby de armas.

FEURTE ASIMILACIÓN SOCIAL Y CULTURAL

Gran parte de la sociedad estadounidense está acostumbrada la situación descrita, una asimilación social muy fuerte. Desde clubes de caza, campamentos de verano, concursos de puntería, programas de defensa personal, hasta ferias de comercialización o intercambio de armas de todo tipo; las armas de fuego están muy presentes en la sociedad norteamericana, y la tendencia es que esta realidad no disminuya.

No solo la proliferación de contenido violento desde las consolas de videojuegos o juegos virtuales promueven la presencia cotidiana y general de la tendencia a poseer un arma de fuego. Históricamente los efectivos instrumentos mediáticos como el cine o la televisión tienen también parte de responsabilidad. El enaltecimiento de la sociopatía y la violencia es un factor fundamental que debe ser abordado.

Este culto a la sociopatía y psicopatía implica que los estudios cinematográficos, las cadenas de televisión y grupos de entretenimiento recurren a caracterizar personajes que protagonizaron hechos violentos como asesinatos en serie, por tanto, resultan ser muy llamativos y generan lucrativas ganancias a sus productores, el efecto colateral es la inspiración para muchas personas con fragilidad psicológica, y los impulsan a admirarlos y en casos extremos, imitarlos.

Varios de los protagonistas de las masacres afirmaron haber admirado a alguno de los asesinos gracias a las constantes producciones tanto de entretenimiento o informativas que pasaban sobre ellos. Aquí nuevamente vemos como triunfa la necesidad de lucrar sobre la responsabilidad que conlleva informar y entretener.

ALTO INDICE DE VIOLENCIA

Un sistema que antepone los intereses económicos de corporaciones antes que el desarrollo social e integral de sus habitantes, tiene como consecuencia condiciones de desigualdad en su población. Ante la ausencia de medidas que busquen corregir o por lo menos paliar esta situación, el resultado será un alto índice de violencia y otras consecuencias sociales que derivarán en una cadena de causas y efectos que retroalimentan un círculo vicioso.

El alto abuso a drogas y estupefacientes en Estados Unidos ha alcanzado proporciones históricas; sólo en los últimos años la cantidad de adictos se ha multiplicado; en octubre de 2017 el gobierno declaró la emergencia sanitaria ante la epidemia que estaba ocasionando la adicción al consumo de drogas, sólo en 2016 se registraron 64mil muertes por sobredosis de los diferentes tipos de drogas.

Muchos de los protagonistas de los miles de incidentes con armas de fuego tienen registro de adicción, pero esto no acaba aquí; muchos de los sobrevivientes de los diferentes tiroteos y masacres terminan involucrándose en el abuso de drogas, convirtiéndose en un factor que aporta al comportamiento violento. Esta epidemia no sólo afecta a Estados Unidos, sino también a Canadá y varios países europeos, pero es en Estados Unidos donde la libertad de poseer armas de asalto multiplica el riesgo de que se produzcan eventos trágicos.

Según la revista Psychiatric Services, las enfermedades se han disparado en Estados Unidos en los últimos años, la revista señala como razones: la crisis del 2008 que agravó condiciones sociales a muchas personas, la falta de profesionales especialistas, una cobertura médica y sanitaria de bajo alcance y la difícil accesibilidad a medicamentos para amplios sectores de la población.

El dato del ascenso de problemas mentales coincide con los datos del Centro de Prevención y Control de Enfermedades que estimaba en el 20% de la población padecía algún desorden mental. La mayoría de los trastornos mentales no derivan en hechos violentos, pero sí deben ser tratados, el riesgo es que haya casos donde se necesite un apoyo completo de profesionales a pacientes con psicopatías; la gran mayoría de los hombres que realizaron las masacres fueron diagnosticados que padecían de trastornos mentales graves.

Se suma también el síndrome de estrés postraumático (PTSD) que padecen muchos veteranos de guerra, se calcula, que el PTSD ocasiona más muertes en los veteranos que los combates en sí. Recordemos que E.E.U.U. es un país en permanente guerra, por tanto su número de veteranos es muy alto; un porcentaje significativo de ellos al retornar de sus servicios militares no se logran adaptar a la vida cotidiana, desarrollan el PTSD y se convierte en un problema social muy grave; parte del alto número de suicidios es gracias al PTSD de los veteranos de guerra, pero también numerosos episodios de violencia han sido protagonizados por personas con el síndrome declarado, y si a esta realidad se añade el adiestramiento ya obtenido del uso de arma y la facilidad de conseguir más, es un combinación que muchas veces acaba en trágicos hechos.

Toda esta violencia también es reflejada en las mismas instituciones llamadas a prevenirlas, un ejemplo claro es la creciente violencia policial. La ola de protesta desatada hace pocos años por la muerte de civiles afroamericanos en manos de policías blancos que dispararon sin causa notable, estos casos reflejan el quiebre de una sociedad donde todavía predominan para una parte de la población la creencia de una superioridad racial o étnica por sobre las demás, y que utiliza todo medio posible para sostener su tesis, aun la institucionalidad llamada a mantener el orden.

Así también, el mismo Trump ha sido reacio a condenar los ataques perpetrados por supremacistas blancos contra activistas negros que protestaban justamente contra estas prácticas de intolerancia; dejando a Estados Unidos en un clima muy polarizado.

Por tanto, un país con conflictos sociales estructurales, puede fácilmente desbordar en violencia, y esta violencia tomar tintes más trágicos y lamentables si se combina con la inexistente regulación de la posesión de armas.

UNA PEQUEÑA LUZ DE ESPERANZA

A pesar de que los defensores del derecho a portar armas son demasiados fuertes, los últimos hechos han generado una fuerte conmoción en la opinión pública, que esta vez pareciera ser diferentes a las anteriores.

Los defensores de las armas argumentas que regular su uso significará desproteger a los ciudadanos que podrían utilizarlas como defensa, porque los criminales y sicópatas igual encontrarían las formas de adquirirlas. El lobby de armas y la RNA responsabilizan de las masacres a los trastornos mentales, ignorando que muchos eventos que no trascienden en los medios podrían ser evitados si se regulase por lo menos de manera parcial la tenencia de armas de fuego.

Por el otro lado, el activismo para regular ha decidido no quedarse estático, desde la matanza de Parkland se han presentado numerosos proyectos de regulación en varios Estados, muchas escuelas han parado por decisiones de sus asambleas de exigir un mayor control en las armas, grupos juveniles, comunitarios, ciudadanos y populares se han movilizados. Movimientos progresistas como la base política de los senadores Bernie Sanders o Elizabeth Warren también están organizando actividades e integrándose a la cruzada por el control de armas.

También se han sumado a este movimiento por la cruzada del control de armas algunas compañías como Bank of Omaha (Banca), Delta Air Lines, United Airlines (Aerolíneas), Allied Van Lines, North America Van Lines (Transporte); Avis, Hertz, Enterprise Holdings (renta de carro); Starkey Hearing Tecnologies (Salud), MetLife, Chubb (seguros), TrueCar, SimpliSafe, Symantec (Tecnología); afirmando que cortaban sus relaciones y rescindían contratos realizados con la NRA y sus actividades.

La coincidencia de factores como la creciente capacidad de organización de los grupos progresistas, la movilización del activismo en contra de las armas, el nada ambiguo posicionamiento de la presidencia de Trump sobre el asunto y la aceptación de la dimensión del problema pueden tornarse en un punto de inflexión sobre la escalada de violencia.

Pero debe ser entendido de manera integral, una regulación del uso de armas podrá disminuir el problema, pero no acabará con él sino se toman medidas estructurales, y ello necesariamente pasa por poner límites a un sistema que al valorar más los beneficios del poder económico sobre los intereses sociales y humanos ha generado una enorme espiral de violencia y una profunda fractura social.

Al final del episodio Homero entiende lo adictivo y peligroso que puede llegar a ser poseer un arma de fuego en casa. Mientras tantos, las millones de armas siguen allí, en las casas de millones de civiles, esperando ser utilizadas, y otras millones más a punto de ser fabricadas, comercializadas y distribuidas por todo el territorio norteamericano. ¿cuántas masacres más tienen que suceder?

Esaú Franco Valle
Politólogo y Abogado

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *