Terrorismo: el dolor de los humildes ante la hipocresía de los poderosos

Psicólogos expertos en autoayuda, afirman que a los seres humanos nos lleva un determinado tiempo después de suscitado el hecho pensar o inferir con la cabeza en lugar de sentir o juzgar con el corazón. Sin lugar a dudas, lo inmediato nos lleva automáticamente a lo segundo, despertando quizás sentimientos que nos acercan más a la pasión que a la razón. Ha pasado un mes del atentado terrorista ocurrido en Barcelona, tiempo suficiente como para poder analizar con cabeza fría todos los por menores que conllevan este tipo de hechos, y que no solo tiene como víctima a la sociedad civil del viejo continente, sino también a la del mundo entero.

Para ello, es justo y además necesario dejar bien establecidos ciertos antecedentes que dieron por resultado este tipo de hechos. Recordar la noche del 19 de marzo del 2003 es inevitable, ¿cómo olvidar que bajo la justificación de que el gobierno de Irak a la cabeza de Sadam Hussein contaba con “armas de destrucción masiva”, y que bajo la premisa de que el desarme debería ser inmediato George Busch ordeno la invasión de Irak?, que 300.000 militares, 1000 aviones y 6 portaviones ya hacían aquel día en esta parte de medio oriente. ¿Cómo relegar de nuestra historia que el respaldo del “frente común contra el terrorismo” fue transcendental, que peso incluso más que el rechazo de la misma ONU, que la voluntad de Tony Blair, José Manuel Durao Barroso, y José María Aznar primaron?. Y entonces comenzó la guerra, y se llevó consigo la vida de aproximadamente 110.000 víctimas, las “armas de destrucción masiva” hasta el día de hoy nunca aparecieron, tampoco aparecieron ningunos de los 4 “señores” nombrados anteriormente a explicarle al mundo entero el paradero de aquellas armas. Lo que si apareció el año 2004 en Irak, en respuesta o reacción a aquella invasión fue la “Comunidad de Monoteismo y la Yihad”, grupo radical que actualmente conocemos como el “Estado Islámico”,  que a su vez es más conocido como ISIS o Dáesh. Interiorizar sobre lo que son y pretenden ser no viene al caso, establecer su origen, revelar su financiamiento, y sacar a la luz pública las distintas acciones políticas que contribuyen a su expansión es una obligación y un deber no solo moral y ético, sino con la vida misma.

Referirse al financiamiento del “estado islámico” mecánicamente te conduce a la propiedad que estos ejercen sobre diferentes poblaciones de medio oriente, que por supuesto, son ricas en petróleo y sus derivados y que entre otras cosas esta es la principal fuente económica que los sostiene. Pero, como todos conocemos, sin un estricto o riguroso control no existiría producción, y sin demanda tampoco existiría comercialización. Entonces, ¿quién está permitiendo que en la actualidad la producción de petróleo no se haya visto afectada en estas regiones ocupadas por el “Estado Islámico? ¿quién está haciendo que la venta de petróleo por parte del “Dáesh” sea una actividad comercial absolutamente normal ante el mundo entero? ¿Qué países demandan el petróleo que se produce y comercializa desde las regiones ocupadas por el “ISIS”?.

Las respuestas para las primeras dos preguntas son claras, contundentes y están a la vista de todos, la OPEP y la OMC hacen vista gorda ante la producción y venta, no ejerciendo ningún tipo de regulación sobre las mismas, probablemente en beneficio de ciertos intereses que así lo requieren, lamentablemente ya estamos acostumbrados a este tipo de actitudes de estos y otros organismos internacionales. La respuesta a la tercera pregunta en cuestión es la más preocupante, el mayor comprador de petróleo de las refinerías que controla el “estado islámico” en Siria e Irak es nada más y nada menos que Europa, si esta situación la trasladáramos a una película de Hollywood el titulo perfecto seria “durmiendo con el enemigo”.

Por supuesto, existen diferentes actos o acciones políticas que de una u otra manera han venido fortaleciendo la existencia del “Estado Islámico”, las más relevantes están asociadas directamente al estrecho relacionamiento que han venido cultivando en las últimas décadas algunos de los países más influyentes de Europa con Arabia Saudita. Entre ellos España, que bajo el apoyo y visto bueno de las monarquías y gobiernos de ambos países se ha convertido junto a EEUU en su mayor proveedor de armas, transacciones cuyo valor ha superado los 1.000 millones de euros los últimos tres años, armamento que sin duda ha servido y se ha utilizado para acabar con la vida de miles de civiles inocentes en países como Yemen, Catar, Siria, Palestina e Irán, entre otros.

Lo ocurrido en Barcelona el pasado 17 de agosto no puede estar al margen de lo expuesto anteriormente. Los gobiernos y monarquías de los países mencionados le deben una explicación a la población mundial en su conjunto, al igual que los principales instrumentos mediáticos del poder, que no han hecho más que revelar una pequeña parte del problema y ocultar el resto, caso contrario, ellos y sus aliados deben dejar de esperar cosechar rosas después de haber sembrado tantas espinas.

Roberto Carlos Herrera Loayza

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