Tensión dialéctica entre estructura económica y superestructura ideológica 

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Es un hecho que la producción de la vida material determina la conciencia, que la cultura es resultado del trabajo humano, por lo tanto, la base económica determina las ideas dominantes de una época, como algunos prejuicios que acaban conformando el marco legal de un país, el apartheid e Sudáfrica es un claro ejemplo. , el viejo debate entre estructura y superestructura. Los académicos quieren acusar los panfletos de divulgación popular de la URSS (a los que llaman con desprecio, “manuales”),   los acusan de haber caído en un determinismo economicista, porque no entienden el carácter de estas publicaciones de simple divulgación a las grandes masas. Sin embargo, esto no exime el estudio profundo de los clásicos del marxismo, cosa que nunca se dejó a un lado en la Unión Soviética.

Es el mismo Engels quien pone fin al debate (en su origen) con una carta a Jose Bloch: “….Según la concepción materialista de la historia, el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante, convertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda. La situación económica es la base, pero los diversos factores de la superestructura que sobre ella se levanta –las formas políticas de la lucha de clases y sus resultados, las Constituciones que, después de ganada una batalla, redacta la clase triunfante, etc., las formas jurídicas, e incluso los reflejos de todas estas luchas reales en el cerebro de los participantes, las teorías políticas, jurídicas, filosóficas, las ideas religiosas y el desarrollo ulterior de éstas hasta convertirlas en un sistema de dogmas– ejercen también su influencia sobre el curso de las luchas históricas y determinan, predominantemente en muchos casos, su forma. Es un juego mutuo de acciones y reacciones entre todos estos factores, en el que, a través de toda la muchedumbre infinita de casualidades (es decir, de cosas y acaecimientos cuya trabazón interna es tan remota o tan difícil de probar, que podemos considerarla como inexistente, no hacer caso de ella), acaba siempre imponiéndose como necesidad el movimiento económico. De otro modo, aplicar la teoría a una época histórica cualquiera sería más fácil que resolver una simple ecuación de primer grado”. Engels claramente divide epistemológicamente las aguas. La base económica determina solo en última instancia las concepciones ideológicas, pero muchos otros factores, múltiples, también lo condicionan. Que se haya generado confusión después, no es culpa de los clásicos del marxismo.

Rene Zavaleta Mercado  en su texto  “Lo Nacional Popular en Bolivia”, en el capítulo alusivo a la querella del excedente económico, dice: “Se puede sin duda considerar como algo inmediatamente falso el que se piense en una sociedad capitalista como algo más complejo, de hecho, que una sociedad precapitalista. Es cierto que el capitalismo multiplica el tiempo social, pero no lo es menos que torna homogénea (estandarizada) a la sociedad. Al fin y al cabo, las clases nacionales, la propia nación, las grandes unidades sociales relativamente uniformes son propias del capitalismo y, en este sentido, cualquier sociedad atrasada es más abigarrada y compleja que una sociedad capitalista”, de ahí salta a los ojos el concepto de sociedad abigarrada zavaletiana, ojo, que Zavaleta dice que la sociedad es abigarrada y no el modo de producción, porque el sistema hegemónico es el modelo capitalista que somete cualquier otro tipo de relación social, aun los comunitarios que tanto exaltan algunos culturalistas.

Lo que pasa en realidad es que el modo de producción de la vida material y las relaciones sociales que derivan de ella condicionan, en última instancia, las concepciones culturales, políticas, en suma, ideológicas de una sociedad determinada, pero a su vez, lo cultural (que es ideológico) condiciona los limites, los horizontes de posibilidad de la misma. Es por eso que es imposible pensar en una sociedad, descrita con lujos de detalles, diferente a la realmente existente, y cada sociedad se considera a sí misma como el fin de la historia, cuya existencia es eterna, cada clase dominante se considera inmortal hasta que la guillotina o la pólvora demuestran lo contrario. Base económica (estructura) y superesctrura ideológica se condicionan mutuamente, dialécticamente.

Ni Marx ni Engels, jamás hicieron una descripción detallada de como sería la futura sociedad socialista (etapa de transición), mucho menos del comunismo (hacer eso sería caer en la utopía que criticaron de los socialistas premarxistas); lo que hicieron fue un estudio exhaustivo de la sociedad capitalista, que en cuanto posibilidad de lo real tenía dentro de si los gérmenes de la socialización de los medios de producción (ya que la producción de mercancías es social pero la apropiación de excedente económico, en forma de plus valor, es privada). Es el capitalismo quien crea las condiciones del surgimiento de las ideas socialistas y del socialismo como potencia más allá de los márgenes de posibilidad ideológicos del sistema hegemónico. Solo la lucha, la acumulación de fuerzas de las clases populares contra las clases dominantes, la lucha entre el capital y el trabajo, podrán transformar el socialismo de “posibilidad de lo real” en realidad concreta, y hacer de esta sociedad más justa e igualitaria que  es sobre todo una necesidad, para evitar la aniquilación total de la humanidad hacia la barbarie capitalista.

Con la llegada al poder de Evo Morales Ayma, se abrió el espacio para el debate de las corrientes marxistas en el seno del Proceso de Cambio, y más que eso, se están dadas las condiciones materiales para la construcción socialista en Bolivia, lo que hay que hacer es profundizar los mecanismos económicos para esta transición. Tarea revolucionaria practica aún pendiente, pero necesaria.

 

Eduardo Lohnhoff Bruno, nació en San Ignacio de Velasco, Santa cruz, es miembro de la Juventud Comunista de Bolivia.

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