Sobre un nulo sabor a poco y de un plebiscito que nunca lo fue

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Las elecciones judiciales en Bolivia, han venido constituyéndose en un modelo de democratización y transparentización del acceso a la justicia en la región. Argentina sería uno de los primeros países en intentar implementar el modelo boliviano sin éxito, debido al rechazo por parte de los medios de comunicación hegemónicos y los representantes del macrismo ante un evento sui-generis para su nación.

La Organización de Estados Américanos (OEA) y la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) resaltaron que las elecciones llevadas a cabo en Bolivia este 3 de diciembre de 2017, fueron un hecho sin precedentes en Sudamerica y el Caribe, la cual es digna de ser observada.

Sin embargo, este modelo de acceso y elección de justicia no es un hecho vanguardista en el mundo como se lo intento plantear en un principio, lo cual no es malo, más al contrario, ya cuenta con un respaldo de aplicación y experiencia en otras naciones. Por ejemplo Estados Unidos y Suiza.

Sin embargo pareciera que nada de esto importara. Los principales voceros de la oposición del país insisten en confundir una elección meritocrática con una elección plebiscitaria. Lo peor de todo es que incluso tomando como eje de análisis su narrativa, podríamos decir que el intento de confundir los votos nulos con el rechazo al fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), ha fracasado. Veamos.

El año 2011 el voto nulo obtuvo un 42,60% y el blanco estuvo alrededor del 15%. En la actualidad según conteo rápido el voto nulo estaría rondando el 50% y el voto blanco no habría variado. En resumen, el voto nulo no habría superado su rango de tendencia desde el año 2011 que es el tope del 50%, sin embargo hoy se propusieron arrogarse el voto blanco también a razón que les falto “el centavo para el peso”.

Vamos más a fondo. Mientras la oposición busco un 70% de votos nulos después del fallo del TCP, los cuales ni siquiera alcanza arrogándose los blancos, se tuvo que conformar con un nulo sabor a poco. Nos atrevemos a decir que a pesar del fallo del TCP la coyuntura política nacional hoy día, es la misma que cuando ni si quiera se mencionó la re postulación de Evo Morales para el 2014 ¡Nótese que en la actualidad hablamos del 2020!

Justamente por estas desproporciones histórico-comparativas es que es un absurdo confundir un plebiscito que nunca lo fue; cuando la lectura que se debiera hacer está en torno a las repercusiones de lo que significa un proceso eleccionario nuevo no sólo para el país, sino para la región.

El 50% de votos nulos sólo da a entender que la gente quisiera volver al antiguo sistema eleccionario mediante la Asamblea Legislativa, lo cual significaría no sólo un retroceso, sino un hecho lamentable para la democracia, la justicia y la transparencia en pos de velar por la meritocracia en contraposición del cuoteo político-partidario.

Al contrario, interpretamos que el nuevo sistema eleccionario es parte de una pedagogía en proceso de aprendizaje que implica un nuevo sistema democrático judicial donde los votos nulos representarían el escepticismo por parte de la población a un nuevo sistema de elección; y por el otro lado los votos blancos, el desconocimiento o falta de comunicación entre el Estado y la sociedad respecto a esta nueva forma de democracia de carácter no-político.

Del otro lado del electorado, tenemos un 30% a 40% consistente que cree en este nuevo sistema eleccionario y apuesta por la transformación de la administración de la justicia en Bolivia.

 

Nicolas Melendres

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