Racistas posan de expertos en educación

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Por Carlos Echazú Cortez

 

Una de las ideas que gustan expresar los “críticos” de la política educativa del gobierno del presidente Evo Morales consiste en que la Ley 070 estaría pretendiendo hacer retornar la educación al pasado, es decir, se estaría provocando un retroceso. En el criterio burlón de algunos de estos “expertos”, el retroceso pretendería llevarnos a épocas precolombinas. Veamos por ejemplo, lo que afirma Edgar Cadima en un artículo que escribió en Página 7:

Es un sistema agotado –se refiere al Sistema Educativo boliviano actualmente-, con una mirada al pasado, buscando retornar (sin posibilidades) a épocas precolombinas y es ahí donde se encuentra la explicación de la parálisis que sufre, de la mediocridad e intrascendencia de su servicio.

Si tomamos en serio estas afirmaciones, entonces tendríamos que asumir  que no se ha repartido computadoras a los docentes, más bien se les ha repartidos quipus (no las computadoras Quipus, sino quipus de cordeles.

Tampoco se hubieran construido por todo el país escuelas con modernos talleres y laboratorios, más bien se hubieran construido Chullpares.

Como es un sistema que sufre de parálisis, tampoco se tendría la mayor inversión en educación de toda la historia de Bolivia; No se tendría el mayor presupuesto asignado a la educación en la región, después de Cuba; tampoco se hubiera reducido significativamente el abandono escolar (porque tampoco habría el Bono Juancito Pinto); Tampoco se hubiera incrementado la cobertura en educación primaria y secundaria a niveles jamás alcanzados en nuestra historia; el analfabetismo no estuviera reduciéndose a límites históricos, por debajo del nivel que internacionalmente, nos permite declararnos libres de analfabetismo.

Los paros de los maestros ya no tendrían la duración y periodicidad de un mes al año –como en los años neoliberales, que añoran estos expertos. Ahora los paros serían de 3, 4 o 5 meses al año.

La formación de los maestros no se hubiera incrementado de 3 a 5 años, más bien se hubiera reducido su período de formación de 3 a 2 años; así mismo, los maestros interinos (es decir, aquellos que no tienen formación) en lugar de haber desaparecido de la planilla, hubieran incrementado su participación de 18 mil a 30 mil.

Cuando se percibe que los “expertos en educación” pretenden posar como tales, sin mencionar siquiera estos hitos históricos en la educación, entonces se comprende que esa pretensión es ridícula.

Pero más allá de lo ridículo de su pretensión, está su  objetivo político. Veamos: la referencia al retroceso a épocas precolombinas, no es casualidad. La intención es sumar voces con los que llaman pachamamista a la ley Avelino Siñani-Elizardo Pérez. Estos señores, obviando todos los logros que hemos señalado de la política educativa, se concentran exclusivamente  en las referencias que se hace en la ley a las culturas de los pueblos y naciones originarias. Es en este aspecto que descubren inconscientemente el carácter racista de sus “críticas”. Entonces, cabe reflexionar: ¿Acaso los sistemas educativos de los países occidentales –a los que ven como única referencia posible- no han visto sus propias culturas originarias como referencia y fuentes de inspiración de toda su cultura?, ¿Qué sería de la cultura y de la educación occidental (ya que toda educación emerge de la cultura) sin fundarse en la cultura greco latina?, ¿y acaso la cultura greco latina no ha reconocido ser heredera de las culturas orientales? Entonces, ¿no es legítimo que nosotros veamos a nuestras culturas como fuentes de inspiración? , ¿Por qué razón ellos (los del mundo occidental) pueden ver sus culturas como fuentes de inspiración y nosotros no? La única respuesta posible es que no admiten que nuestras culturas sean nuestra fuente de inspiración, porque son racistas.

Siendo que el racismo es fruto de la ignorancia, resulta nuevamente ridículo que los racistas pretendan posar de expertos en educación.

Ahora bien, ¿cuál es el debate que en realidad rehúyen los racistas?, lo que rehúyen es lo que les espanta como el día espanta a Drácula, es decir, aquello que los destruye y que la ley Avelino Siñani-Elizardo Pérez ha planteado con toda claridad y como ninguna otra ley ha planteado en la historia de Bolivia, vale decir, el tema de la descolonización.

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