PRONUNCIAMIENTO PATRIÓTICO

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De niños veíamos como nuestros abuelos detenían su cansado paso al escuchar el himno nacional. Se quitaban el sombrero y se emocionaban hasta las lágrimas cantando esas notas. 200,000 jóvenes bolivianos defendieron la Patria en la Guerra del Chaco. Allá no existió el rico ni el pobre, el indio o el blanco. Todos, sin excepción, padecieron la insoportable burocracia de un grupo de personas hundidas en el desinterés y el desapego. Nuestros abuelos vieron a sus amigos morir en el campo de batalla, ya sea por el enemigo o por las paupérrimas condiciones en el cumplimiento del deber. Y sin embargo; cómo amaban su Patria. Ellos nos enseñaron que la Patria no llega hasta donde las fronteras, que es un sentimiento que se apodera de nosotros todos los días. Es nuestra identidad, nuestros rostros y costumbres. Es la soberanía por sobre la subordinación, la libertad sobre la esclavitud. Y acá estamos, en un momento donde la medalla presidencial termina en un prostíbulo y la bandera nacional se usa como mantel, globo aerostático o para confeccionar ropa. ¿Cómo llegamos a esto? La respuesta es fácil. Tenemos una generación de jóvenes que no leen ni Condorito, otra de adultos a quienes les conviene olvidar el pasado y otra que se diluye en el medio, medio que hace a la pelotuda, medio que obra como millenial porque está de moda y medio que prefiere creer que vivimos en Dictadura para no quedar “mal” ante su círculo social.

Pero no señores. Desde este momento se acabó. Hoy lanzamos un firme Pronunciamiento Patriótico para dejar de ser tan conformistas. Basta de creer que este es un patio trasero. Basta de soportar agentes políticos que usan la bandera como disfraz demócrata cuando su pasado y credenciales dicen lo contrario. Basta de manipular la realidad forzando un discurso de confrontación, separatismo y muerte. Basta de quemar banderas con el propósito de atribuirse el poder del pueblo.

De hoy hacia adelante se respeta todo símbolo nacional establecido en la Constitución. No sólo por nosotros ni por los que vienen, sino por todos aquellos que ofrecieron su vida para darnos la Patria que gozamos. Y que un día, la historia nos demandará. Por la Patria todo y sin ella nada.

 

La Paz, Bolivia 21 de agosto

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