¿Por qué es peligroso que la marea fucsia sea el movimiento “feminista” más grande de Bolivia?

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Ya hace varios años la derecha neoliberal ha cambiado su estrategia publicitaria para que los individuos perciban una faceta más humana de la misma, no es extraño entonces ver que nos vendan felicidad y colores para que sus propuestas sean más amigables, en el caso del feminismo no pasa lo contrario, esta vez el color es fucsia y lo que intentan vender es una pseudo igualdad y empoderamiento que atentan más que construir con el objetivo en sí.

Primero es necesario aclarar una cuestión muy básica, el salir a correr contra la violencia, el hablar sobre la igualdad y empoderamiento en medios y hacer seminarios al respecto, no te constituye en feminista, sino en militante, el proyecto en sí es bastante interesante ya que pretende atacar el problema de la violencia contra la mujer desde la niñez, por lo cual no es malo decir que se constituyan como militantes, sin embargo, su autodenominación de colectivo feminista si es errónea.

Vamos a usar un concepto de Simone de Beauvoir, más que usado y bastante mal interpretado: “la mujer no nace, se hace”, el hecho de pensar que solo con el hecho de convertirte en tu primer amor ya estas liberando a futuras generaciones de toda una historia de patriarcado es subsumirse más en él, el hecho mismo de que el color para encasillar a la mujer sea el “fucsia” es darle continuidad a esta historia (rosa para las chicas).

Cada época de la historia ha tenido una determinada forma de atacar el crecimiento y la liberación de la mujer, enmarcándola en las labores del hogar, en determinadas profesiones, en estándares de belleza, vendiéndola y usando su cuerpo para el consumo de mercancías, por cierto, la fundadora de la marea fucsia sabe muy bien cómo se maneja este punto y la empresa de muebles de cuero aún más.

Lo preocupante es que el feminismo se ha ampliado tanto que se ha perdido un horizonte aún más importante, de todas estas facetas que ha adoptado el feminismo actual, al parecer la que más aceptada es en el país es: la marea fucsia, la cual engloba a una militancia feminista bastante voluble, conceptos como eres bella, merece el amor, sigue tus sueños, tú puedes, son conceptos hermosos, pero también bastante volubles, solo consignas.

Solo este año un 44,4% de mujeres en Bolivia afirman haber vivido una situación de violencia, la pregunta es ¿correr vestida de fucsia, cantar canciones y repetir consignas ayudan a disminuir los actos de violencia contra la mujer? Vamos a dar un caso puntual “Tomasita Machaca” esclavizada por casi 40 años ¿La marea fucsia hablo de Tomasita, la defendió? ¿el autodenominado grupo feminista más grande de Bolivia si quiera sacó un pronunciamiento por el caso Tomasita?

Aquí el problema y lo peligroso de constituir un grupo tan grande de mujeres a las que se les ha vendido un falso feminismo, un falso empoderamiento, este grupo no se constituye como feminista por simples razones no ataca la más poderosa de las determinaciones que el patriarcado le ha impuesto a la mujer en la historia su condición de explotación, opresión, sometimiento y sujeción a su status en esta sociedad.

De esta manera como mujer, el que te maquilles o el que no lo hagas, que te cortes el cabello o lo dejes largo, que te depiles o no, que te pongas falda o uses pantalón, que te cases virgen o te acuestes con quien quieras son determinaciones individuales, libertades conquistadas, evidentemente, pero, hay que entender que el capitalismo ha usado estas para distraer el sentido de una verdadera lucha feminista.

El problema de la marea fucsia es pues que no reconoce el problema de la mujer como un problema principalmente de clase al que la mujer ha estado siempre sujeta, la mujer ha sido vista pues como competencia dentro del área laboral por lo cual, para el capitalismo junto a la iglesia y el patriarcado, es imperante suprimir y denigrar su participación en este sector.

La forma en la que una mujer vende su fuerza de trabajo es mucho más complicada y mucho más sujeta a explotación que la del hombre, de este punto se desprenden varias aristas como el de la violencia, si no se cambia radicalmente el papel de mujer dentro de las contradicciones de clase que existen, no se puede generar ningún cambio, si no se empodera a la mujer desde su condición y lucha de clase no se podrá hablar pues de una sociedad en la que los índices de violencia contra la misma sean casi nulos.

Si no se atacan estos problemas con una verdadera reflexión desde las mujeres, una reflexión seria y no un festival donde abunda la publicidad (algo bastante curioso) y las selfies para mostrar que eres feliz y libre al mundo, no estamos pues atacando realmente al patriarcado, sino que lo estamos ayudando, en eso radica lo peligroso de este movimiento.

Andrea Verdecia

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