Peshere , Trafkintu : una antropología del genocidio, Estados terroristas construidos en base del secuestro y muerte de pueblos indígenas

Square

(En memoria de los Weychafe Santiago Maldonado y Matías Cantrilef desaparecidos y asesinados por los Estados Terroristas de Argentina y Chile y en solidaridad a los hermanos de causa y lucha que siguen resistiendo por la autodeterminación de la nación mapuche)

Willka

                                      “Aquí estoy siguiendo las huellas de aquellos que se fueron…

Estoy caminando por la senda que dejaron aquellos que se fueron…

                                      Sigo el rastro de sus pisadas…

                                      Las huellas de aquellos que se fueron están aquí…”

Fragmento de un canto selk’nam

Hay momentos en la historia que un determinado acontecimiento logra sintetizar los problemas fundamentales que caracterizarán una nueva época que está despuntando. En estos casos, el acontecimiento es la señal más lúcida de un largo período de procesos históricos que tendrán en el acontecimiento inaugural un punto recurrente de referencia, independientemente de la continuidad, el éxito o fracaso de esa experiencia iniciadora. El movimiento del Pueblo Mapuche es precisamente ese tipo de acción colectiva que ha tenido la virtud de condensar el nuevo rostro de los antiguos, y las características de los nuevos problemas que las luchas emancipatorias en tiempos donde los dueños del saber y del poder asumen que los indios son un problema y para superarlo – como dice Galeano – el  imperativo fue radical “que los indios  dejen de ser indios, borrarlos del mapa o borrarles el alma, aniquilarlos o asimilarlos: el genocidio o el otrocidio.

Será la politización de la cultura o la culturación de la política que nos ha permitido identificar de manera más prístina al Estado (chileno o argentino), y al modelo neoliberal como responsables de un continuum histórico de dominación y de la negación sistemática del pueblo mapuche. Ante esta dominación se han erigido las ideas de mundo y país mapuche y desarrollado un alto grado de integración simbólica cimentada en la mapuchidad componente identitario superlativo para entender el mundo mapuche es aquel que conjuga elementos cosmovisionales, culturales, identitarios y mnemónicos que remiten a un relato fundante, con historia, idioma y prácticas culturales comunes, así como también a las estructuras normativas de regulación de la vida social mapuche y esta con la naturaleza. El país mapuche es el Wallmapu es la expresión territorial del mundo mapuche, el correlato material que remite al pasado en la forma de ordenamiento político administrativo culturalmente mapuche que abarco todo el Gulumapu y el Puelmapu que abarca el sur de Chile y Argentina.

El eje integral del ser humano y la naturaleza es la Ñuke Mapu o Tierra Madre o Madre Naturaleza, fuente de todo, referente vital para la construcción social y al cual se le otorga culturalmente significación a dicho espacio; universo de dominación caracterizado por las relaciones de poder, habituado por la memoria, la identidad, el idioma y la vida mapuche en su conjunto.

La identidad colectiva mapuche como artefacto cultural en forma de narrativa socialmente construida y que remite tanto al pasado en la forma de una ascendencia e historia comunes, como al futuro, en forma de proyectos posee elementos tanto objetivos en términos étnicos como subjetivos de autoadscripcion y pertenencia una combinación de rasgos culturales que afirman la mapuchidad que cuestiona la identidad nacional tanto a la chilenidad como a la argentinidad. Otro elemento esencial lo compone la memoria histórica mapuche entendida como proceso de reconstitución del pasado e hilo imbricador del pueblo mapuche, narración y fuente colectiva de componentes valóricos, simbólicos, normativos, territoriales y prácticas sociales compartidas, tanto remotas como recientes. Es un proceso vinculado directamente con el mundo y el país mapuche, con la autodeterminación y con el movimiento. El surgimiento del movimiento social no responde a una situación de emergencia ocasional, no es marginal (con respecto a las instituciones ni residual con respecto al orden. Se constituye como realidad permanente y estable en el funcionamiento del sistema como espacio específico para su acción. El movimiento social poseería un carácter antisistemico además de ser un constructo social y paralelamente, un constructor de realidad de lo que constituiría el desplazamiento de la construcción societal principal – entre capital y trabajo – hacia el conocimiento y su apropiación. Siendo que los movimientos sociales son, al mismo tiempo forjadores y producto de la modernidad y expresión de las cambiantes condiciones, estructuras y procesos de la modernidad.

Desde una lectura marxista se podría considerar a la acción colectiva como inserta en las estructuras sociales y además esta tendría un carácter de clase y estaría objetivamente predeterminada, aunque la adquisición de conciencia seria vital y necesaria para un eventual accionar colectivo. Marx no se refiere a este tipo particular de acción colectiva como movimiento social, sino está más bien incorporado en el concepto de lucha de clases. En este cuadro general, la clase obrera conformaría el sujeto histórico y el agente resolutor de la contradicción del sistema principal, contradicción que posteriormente seria criticado desde la propia tradición marxistas al identificarse el mundo crecientemente complejo y diferenciado, otras contradicciones y posiblemente otros sujetos históricos por formarse en un contextos de nuevas formas de subordinación y expresiones de ciudadanía que trascenderían a la contradicción principal, para desplegarse en el horizonte más amplio de cultura; del ámbito material a lo inmaterial de los productivo económico a las producción de significados. Marx señalaba en la Tesis de Feubarch que los “filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de la que se trata es de transformarlo”.

El proceso emancipador de América Latina tuvo un carácter elitista y una intencionalidad liberal. No obstante, en algún momento, al menos en el discurso, las nuevas elites se planteaban proclives a resolver por lo menos parcialmente la situación de pueblos y naciones indígenas. Pero serán estas mismas elites dominantes que excluían la diversidad o al menos, eran claramente selectivos en cuanto a que tipo diversidad era aceptada y cual se desechaba o simplemente se reprimía. Podría argumentarse que los Estados en Latinoamérica nacieron por la violencia, se nutrió de violencia, y los grupos conservadores impusieron sus proyectos de país por medio de la violencia. Violencia ejercida desde la elite que se autoproclama sujeto histórico tanto de la modernidad como del progreso, visión teleológica que incluye como componente la construcción identitaria que contiene por lo menos cinco dimensiones: La anti – hispanidad, la guerra como elemento movilizador y de cohesión nacional, la religión, los símbolos patrios y el mundo indígena.

El factor indígena necesariamente relativo, puesto que – más allá de la inicial exaltación del indígena guerrero como fuente de identidad nacional – tempranamente las elites comenzaron a renegar de sus raíces, lo cual impulso un continuum histórico de dominación que se plasma en la negación de los pueblos originarios sea esta la intención o no. Serán los incas, luego los hispanos y finalmente los argentinos y chilenos quienes intentaran imponer su razón y verdad universales sobre el pueblo mapuche con los elementos de una negación originaria: tierra, territorio, identidad, cultura, nación y movimiento nacional. Pese a la ambigüedad inicial de la elite dominante tanto argentina como chilena en relación al pueblo mapuche fue darles cierta propensión de otorgarles derechos ciudadanos, el tibio reconocimiento de otro no fue suficiente para la creación de un espacio de libertad, acaso refrendado en la idea de que el “poder y la violencia no pueden mantenerse, nunca complementarse al margen de nuestra experiencia de vida, de manera que el sujeto debe siempre, para sobrevivir, combatir o apartar la dominación que sufre” como lo define Touraine.

Por lo que el origen histórico del movimiento mapuche podría hallarse en la resistencia al naciente Estado argentino y chileno y a la violencia de una nacionalidad exógena que aniquilaba múltiples identidades desde el poder. Identidad nacional sustentada en el supuesto de la existencia de una raza única, libre e igual los mismo en el color de su tez que en sus derechos y deberes políticos. La construcción de la nación y de la identidad fundamentalmente en el principio de la homogenización no constituyen procesos naturales porque todo lo natural siempre hay algo que no ha elegido. Por la misma razón que América Latina que en el proceso de construcción identitaria no fue espontaneo e ideológicamente neutral. Fue un proceso muy selectivo y excluyente conducido desde arriba, porque desde la independencia de las nuevas republicas latinoamericanas y sus clases dominantes intentaron con mucho esfuerzo no solo construir un Estado nacional y una economía viable, sino también un sentido de identidad nacional debido a que las burguesías fueron las primeras clases en lograr solidaridad sobre bases esencialmente imaginadas. Buscaban elegir una nación y eventualmente un Estado – Nación, aunque nadie tenía un modelo único, por el contrario, la historia demuestra que este ha experimentado modificaciones a través del tiempo. Las naciones no tienen fecha de nacimiento, y sus muertes, si es que ocurren, nunca son naturales siendo así parecería fácil rastrear en la historia la emergencia, desarrollo y consolidación de los Estados nacionales que de otras formas de organización o entidades colectivas societales.

Sera el imaginario colectivo de las clases dominantes post – independencia se proyectaba el Estado –nación políticamente centralista, unicultural, uninacional. O sea, sin mezclas inconvenientes con la modernidad e ideas de razón, orden y progreso del positivismo que configuraron los Estado. Será esta la justificación ideológica de la expansión del Estado uninacional de declarar una guerra a muerte ocupando militarmente territorio mapuche – desde el punto de vista dominante – no aceptar la diversidad cultural y asimilar al mapuche ya fuera de manera pacífica o por medio de la violencia, además de una perpetua pacificación y enseguida los de civilizar esta considerable porción de territorio. La misión civilizatoria señalaba que la cultura de la razón debía imponerse sobre la incultura de la barbarie, el iluminismo occidental por sobre el oscurantismo indígena. A través de la denominada Pacificación de la Araucanía que no tuvo nada de pacifica en realidad fue una guerra de exterminio, en nombre de la civilización:

“Una guerra activa y de exterminio, aunque en desacuerdo con los principios humanitarios de los pueblos cultos, es la que más acuerda con la práctica y la experiencia de la generalidad de los militares y demás personas que conocen al araucano y sus tendencias y el resultado, aunque rápido y al parecer más cruel, ocasionan indudablemente menor número de víctimas y menos gastos. Francia la más culta, España la católica, Estados Unidos, la republica modelo, han hecho guerra de exterminio a los beduinos, a los iroqueses y pieles rojas. Fuerza es que emprendemos con más tesos la guerra de recursos y digámosles de una vez, la guerra de exterminio que es el único camino” (Walton, 1870:102)

Pero la ocupación tuvo razones económicas por que se resolvió integrar las tierras del sur a la estructura productiva de Argentina y Chile que implico el despojo de tierra indígena y la impulsión de condiciones para la expansión y operación del capital inglés y la colonización por parte de europeos y argentinos y chilenos. Pero también existió ingentes razones geopolíticas que allanaron la ocupación militar de territorio mapuche que son respuestas armadas de las elites dominantes como manera de evitar desde el poder estatal la posibilidad que tanto Chile y Argentina expandieran soberanía de su lado de Los Andes y dominara estratégicamente un corredor entre los océanos Atlántico y Pacifico.  El otro no incluía al pueblo mapuche porque a ninguno de los emergentes estados tenían una actitud y accionar racista desde chilenos y argentinos que devinieron en la usurpación del noventa por ciento del territorio mapuche el arreduccionamiento y la creación de tres mil reducciones, virtuales campos de concentración. En Argentina: masacres, millares de prisioneros, niños arrebatados a sus padres y la euforia de la clase dominante que declaraba por medio del general Julio Roca: “allí están ahora para disposición de los argentinos las benditas tierras argentinas, desperdiciadas durante tanto tiempo, que ahora aparecen como el gran recurso más a mano e inmediato. Tierras libres de indios que podían cercarse a voluntad”. En Chile la ocupación militar se hizo sin contemplaciones provocando una devastación cultural y social de características genocidas y que, en rigor, se asemeja más a una política de limpieza étnica que a supuesto esfuerzos civilizadores que, por lo demás son históricamente procurados por la violencia y la fuerza militar, se trato de un etnocidio que no solo implico el despojo de tierras.

En ambos lados de la cordillera, en todo el Wallmapupaís mapuche – fueron los ejércitos nacionales los que implementaron campañas político – militares de la Pacificación de la Araucanía y la Conquista del Desierto que posibilitaron la expansión de los Estados y el desarrollo capitalista. Huelga decir que ni la Pacificación fue pacífica, ni el desierto estaba desierto. Los efectos cualitativos de componente identitario que perviven hasta hoy, al ser que su modo de vida, su estructura social y distintos espacios territoriales fueron arrasados por los ejércitos de Chile y Argentina y toda su estructura política jurídica después. De ahí en adelante, los mapuches pasaron a ser formalmente argentinos y chilenos sin derecho a identidad propia, lo cual fue consignado en toda la legislación posterior. Estos serían los orígenes del conflicto mapuche que en realidad es un conflicto de la Argentina y Chile con sus propias raíces, con su identidad con su pasado y su mestizaje que ni siquiera es reconocido en su discurso político o en la narrativa nacional oficial.

ANTROPOLOGÍA DEL GENOCIDIO: PRISIÓN, MUERTE Y EXHIBICIÓN DE RESTOS HUMANOS DE PUEBLOS INDÍGENAS EN MUSEOS

Los procesos de dominación colonial a través de políticas y prácticas de las ciencias sociales como el Jardín de Aclimatación y la Sociedad Antropológica de Paris son parte de la política de colonización a través de exhibiciones etnológicas, donde la ciencia y la cultura colonial se relacionan íntimamente, a través del discurso racial de la superioridad blanca europea mostrando la diferencia civilizatoria del salvaje parte de tres procesos: la construcción de un imaginario social del otro, de un “otro” construido por la teorización científica de la jerarquía de razas en la silla de los avanzados de la antropología física  y la edificación de un imperio colonial en plena expansión. La idea de crear zoológicos humanos como proceso de monstruacion, es la idea de crear otro lugar de exhibición de “otros” humanos provenientes de diversos lugares, legitimada por las ciencias en el imaginario narrativo de que la colonización era un proceso natural de un carácter positivo.

Las exhibiciónes en el Jardín de la Aclimatación de Paris implico un proceso de animalización indígena enmarcado en la geopolítica colonialista europea, y la dominación colonial del Estado Chileno como Republica en contra de la comunidad ancestral. Los informes y boletines de la Sociedad de Antropología de Paris contienen un profundo discurso animalizador desde la ciencia que legitima el salvajismo del araucano vencido, exhibido como sujeto de estudio, que se convierte en un mito dentro de una nueva narrativa – realidad para los ojos del mundo. Nos encontramos con un sistema de dominación a diversas escalas, formas y actores. Será la exhibición de julio a octubre de 1883 de los 14 mapuches (4 niños, 4 mujeres y 6 hombres) implico la dominación colonial del Estado Chileno como Republica en contra de la comunidad ancestral. con un profundo discurso animalizador desde la ciencia que legitima el salvajismo del araucano vencido, exhibido como sujeto de estudio.

Será el Museo de la Plata fundado por Francisco P. Moreno quien en 1886 solicita al gobierno nacional argentino que los caciques Inayal y Foyel junto a sus familiares sean trasladados desde la prisión de Tigre a La Plata. Moreno justifica el pedido aduciendo propósitos científicos ya que entre aportes: “las mujeres enriquecerían las colecciones etnográficas con sus trabajos de tejidos al mismo tiempo se podría estudiar sus costumbres” ahí comienza la historia de los prisioneros de la ciencia invisibilizados no habiendo un registro real  de cuantos mueren allí, de cuantos fugan, de cuantos recuperan su libertad y finalmente quienes pasan a ser parte del “inventario del museo”  de la colección de fotografías antropológicas de los “estudios” y finalmente como “piezas del museo”  con sus esqueletos, cerebros, cuero cabelludos, con sus orejas y mascarillas mortuorias expuestos en sus vitrinas la presa como ha sido siempre costumbre, es arrastrada en el triunfo. Se la denomina con expresión: patrimonio cultural.

Bajo una perspectiva de revertir la mirada estigmatizante de lo indígena del “vi, medi inferí” como cruce de caminos entre el método científico y la naturalización de la diferencia. A esto se toma la fotografía de frente y perfil como método de identificación ya que en cierto punto la antropología y la criminología se confundían así en su propósito de identificar al “otro” dentro del imaginario social, rotulando al indio como “delincuente natural”.

Francisco P. Moreno, fundador del Museo de la Plata realizo numerosos viajes de exploración en sus viajes recolecto inmensas cantidades de restos óseos extraídos de cementerios de pueblo indígenas. En 1875 escribe “Hice abundante cosecha de esqueletos y cráneos en los cementerios indígenas sometidos, aunque creo que no podre completar el número de cráneos que yo deseaba, estoy seguro de que mañana tendré 70, hoy remito por la diligencia 17 en un cajón no sabe que clases de mercancías envió”[1]. El museo posee una de las colecciones de restos humanos más importantes del mundo con más de 10.000 restos óseos muchos de los cuales estuvieron expuestos en vitrinas.

Trofeos de guerra son parte de las exhibiciones con más de 60 esqueletos armados y una docena de momias constituyen la legitimación del genocidio por parte de la ciencia “En esa sección hemos principado la galería de retratos de tipos indígenas de los que ya poseemos 14 y para comenzar el trabaje he empezado el estudio psicológico de las tribus argentinas. Con este objeto tenemos ya en el Museo representantes vivos de las razas más inferiores de la Tierra de Fuego, un yaguan y un alacaloof con cuya ayuda se puede conocer los misterios de la prehistoria humana, de los tiempos de la infancia del hombre primitivo”[2].

Los principales caciques del sur: Inayakal[3] Saihueque, Foyel, Pinceo Namunkura, Orkeke[4]  y otros resistiendo al invasor de sus tierras mueren en combate o son hechos prisioneros en estancias que eran campos de concentración donde fueron obligados hasta la muerte. Los casos mas paradigmáticos son los prisioneros que mueren en el propio Museo de La Plata y son exhibidos como representantes de una cultura desaparecida.

Terminada la “Conquista del Desierto” con la intención de copar las tolderías de los caciques Inacayal y Foyet, una tropa el 18 de octubre de 1884 ataca a los indígenas consigue prisioneros indígenas llevándose al cacique Inakayal[5] al Museo de La Plata pues los objetivos de Moreno era fundamentar que la Patagonia era territorio argentino y no chileno, es por eso que las colecciones fundadoras pertenecen al sur conquistado a fuego y sangre. Los trajeron como peones de limpieza, cuando murieron mandaron sus cuerpos a los laboratorios de la Facultad de Medicina para que les sacasen el cerebro, el pelo, huesos y luego los restos volvieron al Museo pues eran considerandos patrimonio. Eran objetos no seres humanos.

El cacique Inakayal muere aproximadamente a los 45 años, el 24 de septiembre de 1888 en el Museo de la Plata su muerte no es fue aclarada según Onelli relata que presintiendo su muerte realiza un ritual en las escaleras del museo despojándose las ropas del blanco no descartándose que haya sido empujado o el suicidio ante el tormento diario de ver a diario los restos de sus seres queridos en las vitrinas del museo. “El cadáver de este ser humano, la hora que escribimos (11 a.m.) lo están descuartizando en el mismo museo ¿de qué ha muerto? [6] El 19 de abril de 1994 se restituyen los restos a Chubut.

Margarita Foyel[7],  la mujer de Inakayal[8] (nunca se registró su nombre) y Eullyalma[9] vivieron y trabajaron en el Museo, reducidas a servidumbre las mujeres tejían en telar para colecciones etnográficas, condenadas al hambre y al frio húmedo de los sótanos del Museo,  murieron en una seguidilla de tres semanas, sus restos, esqueleto cerebros cuero cabelludo, piel, mascarillas mortuorias al igual que los de Inakayal fueron exhibidas en las salas del museo de Antropología.

Maish Kensis[10] joven yamana (chileno) de Tierra de Fuego llego en 1886 trabajo de jornalero ayudando en la preparación de los esqueletos para su exhibición se lo vestía con un traje de funebrero un redingote que le había dado Moreno, sometido a diversos estudios murió en el Museo de la Plata en septiembre de 1894. Su esqueleto fue retirado de la exposición el 22 de agosto de 2006 cerrando un siglo de ignominia sentando precedente para el retiro de exhibición de todos los restos humanos de Pueblos Originarios de América.

El silencio sobre los abusos u las violaciones en una sumatoria de factores que describen que la naciente practica científica antropológica se configuro en el abuso de la conquista, la expropiación territorial y el genocidio de pueblos y naciones indígenas. Es necesario iniciar procesos de los genocidios de los pueblos indígenas originarios para desarmar la matriz genocida que está en el corazón de nuestras instituciones republicanas si de verdad deseamos que “Nunca Más” se produzcan estos hechos.

¿Acaso es compatible la ciencia con la impunidad?  Los primeros años del desarrollo de la antropología en el Jardín de Aclimatación de Paris o el Museo de Ciencias de La Plata fueron paradójicamente los últimos grandes pueblos producto de masacres y justificadas por teorías científicas, en el momento actual es necesario aplicarla a la identificación y restitución de los restos esqueletales depositados en la sección antropológica biológica del Museo de La Plata así el quehacer científico antropológico de diferenciar claramente la actividad coleccionista con la retención del modelos vivos que no solo estaban privados de libertad sino que debían trabajar en el mismo ámbito donde sus compañeros de cautiverio, por lo general familiares directos, morían y era expuestos, obligados a ser obreros de la muerte en la preparación y preservación de sus cuerpos descuartizados y mutilados que pasarían a engrosar las colecciones antropológicas, donde la  ciencia no exenta de absoluto del colonialismo racista y de violencia étnica es el origen de los Estado Colonial – Republicanos en Latinoamérica.

La negación originaria para con los pueblos originarios conlleva, simultáneamente, consiente o inconscientemente a la negación del vientre materno, al menos en términos culturales e históricos. Negación que perdura que se reproduce tanto en el discurso como en la praxis de la sociedad tanto argentina y chilena por lo que podría argumentarse que el conflicto originado por la ocupación del territorio mapuche es político, pero también interidentitario y más aun intraidentitario, puesta tanto argentinos y chilenos niegan al mapuche, pero en el proceso se niega a si mismo. La mismicidad es fragmentada al negar la otredad, y aunque uno pueda concordar con el aserto que una identidad nacional no solo va a transformarse y construyéndose, sino que va creando versiones plurales sobre su propia realidad. Lo que es irredargüible es que siempre parece predominar una versión de esa identidad en este caso en Argentina y Chile, la identidad nacional es dominante y excluyente.

El Estado Terrorista a diferencia de los modelos dictatoriales no es la “militarización de la sociedad” sino su “desarticulación” como la visión de enemigos externo e internos

“Los Estados de Chile y Argentina (sociedad política y civil) construido por las Fuerzas Armadas y de Orden , de poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial las instituciones religiosas, las asociaciones civiles es el sujeto de demandas mapuches por autodeterminación, autonomía, autogestión todas apuntan al reconocimiento del derecho político, la actitud que debería tomar el Estado Chileno o Argentino y en particular la sociedad política frente a tales demandas es facilitar mecanismos políticos que arriben a un una discusión sobre el tema, proceso en el cual las organizaciones mapuche deberían ocupar un lugar central. Contribuiría mucho a la sociedad chilena pueda plantearse como un Estado Plurinacional y la oportunidad histórica que ofrece un proceso constituyente podría ser el camino a recorrer”.[11]

La situación que vive hoy la lucha del pueblo mapuche desaparición a partir del contexto de la posdictadura y los efectos de la política la derecha empresarial. Santiago, como miles de argentinos o chilenos, participó activamente en la lucha del pueblo mapuche cuyo enemigo principal son las grandes empresas forestales depredadoras, que han causado un daño considerable al medio ambiente y puesto a las comunidades mapuche al filo de la sobrevivencia.  “La defensa de la propiedad privada por parte del Estado la zona se militarizó.  Se echó mano de todos los recursos disponibles para una represión generalizada, entre ellas a las instituciones jurídicas que derivan de la dictadura: la justicia militar con jurisdicción sobre civiles y la ley antiterrorista”[12].

MARICHIWEU[13]: EL TIEMPO DE WEICHAN Y WEICHAFES

Weichan significa “lucha” y Weychafe “guerrero”, conocidos guerreros han sido Leftratu, Kilapang, Kalkufura fueron grandes weychafes por que supieron aprender y nutrirse de las situaciones que enfrentaban, Hector Llaitul entiende que hoy en día existe la necesidad de restablecer el rol de weychafe en la sociedad mapuche. Sin embargo no tendría las condiciones del guerrero de antaño, si basarse en el sino un luchador multifacético. Un gran weychafe sería el sabe moverse en el actual contexto, quien pueda coordinar acciones que debiliten al enemigo y quien está al tanto de las otras luchas que se libran contra el mismo enemigo; el capitalismo. Feykimiweichan seria ese nuevo weichan o weychafe que lucha contra el neoliberalismo, dentro de un movimiento descolonizador que no encierre a los mapuche en categorías de campesinos ni los trate de eliminar mediante asistencialismos. El weychafe y su weichan luchan por su liberación y la restauración del Wallmapu en tiempo de mercantilización de genocidios, etnocidios y ecocidios.

Santiago Maldonado es un weichan un weychafe fue uno de los asesinados por el Estado Terrorista, entrego su vida por la causa de su pueblo, lejos de ser un terrorista, es un Weychafe que sintió el llamado de su pueblo y se dispuso a la autodefensa por lo que considera una causa justa de acuerdo a valores ancestrales culturalmente vigentes. Tiene el respaldo de su comunidad, Su interés en el conocimiento, la historia, la filosofía profunda del ser mapuche, de su espiritualidad estuvo presente en su transito con sus ancestros. No encuentro mejor forma de transmitir algo de la apasionante narrativa mítica de la apasionante experiencia de resistencia y lucha por la Tierra y Territorio y los conflictos que causo genocidios que el poema de Cecilia Palma:

Marichiweu

¿Qué hay bajo la sombra de un canelo?  Un ruedo de huellas que vuelcan la historia de Matías y de su espalda desnuda oscilando suave al viento En sus oídos una última danza de kultrunes y trompes huye de su viaje Matías cae silencioso al abrazo de su amante y al beso largo y profundo de esa luna que ahora lo posee. Es su sombra bajo el canelo la que amamanta la danza del nguillatún mientras sus hermanos continúan despiertos de pie frente al gigante como si David Guerreros valientes y soberanos de todas las tierras y bosques de todos los vientos y aguas hombres de granito perfectas efigies ancestrales canto de todas las águilas y cascadas. Eres tú Matías Catrileo dormido injustamente el que se agita en sus ojos y en sus manos es tu valor y el de mapuche en huelga de hambre soportando el peso de una historia inquebrantada Hermano ya ves cómo resisten hermano Marichiweu Matías Venceremos¡¡¡¡

Tupak Katari instantes previos a ser asesinado, estableció la célula profética e histórica del retorno cíclico en espiral creciente de las rebeliones indígenas. Vocaliza el líder paradigmático: A mi solo me mataras, pero mañana volveré y seré millones. La memoria social e histórica india evoca la profecía y la convierte en “ley” psicológica e histórica. Hay que cumplir, entonces, el fatum de la historia, hay que obrar el destino profetizado. Sacaran nuestros cadáveres de ríos y montañas. Seremos perseguidos también nosotros, como una raza maldecida, por la Argentina de Roca, de los Macri, por el Chile de Pinochet y los Piñera, pero será el símbolo intacto de la fraternidad de los revolucionarios de Bolivia Argentina y Chile, más aún en la hermandad de la causa, resistencia y lucha por la emancipación de los pueblos indios que no tenemos la noción de fronteras porque en estas tierras seguimos Resistiendo… hasta nuestra verdadera autodeterminación como naciones.

Hay Dignidad, Hay Memoria, hay Esperanza… Diez y mil veces Venceremos…

 

  • Álvaro Zarate es antropólogo – arqueólogo, Ph.D en Derecho Indígena (Harvard Law School), Doctor en Antropología: Construcción en Matrices Civilizatorias (Universidad la Sorbona IV Paris), Doctorando en Filosofía Marxista – Leninista en la Universidad de la Habana Cuba, académico de número de Antropología Critica Latinoamericana, es profesor en diversas universidades y director de la Biblioteca Indígena.

NOTAS

[1] Moreno F.P. Viaje a la Patagonia Austral, Revista Museo La Plata T.I 1879

[2] Ten Kate H, D Osteologie Etnique, Revista del Museo de la Plata, T. VII, 1896

[3] Moreno publica en 1884 una carta pidiendo “vuelvo a repetir; Inacayal merecen ser protegidos y que no se los confunda con los Pincen y Namuncura. No han asesinado, han dado hospitalidad, que no lleven pues el desgraciado fin de la tribu Orkeke” .

[4] “los retos de Orkeke a fines del mes podrá verse el esqueleto del cacique Orkeke preparado convenientemente después de haber sido descarnado en el Hospital Militar se colocaron diferentes fragmentos del cuerpo en un techo de agua y cal para hacer desaparecer las pequeñas cantidades de carne que habían quedado adherido a los huesos. Terminando la disección del cuerpo del cacique se procederá a armar esqueleto. La Nación 20/9/1883.

[5] Inakayal repetía “Yo jefe hijo de esta tierra, blancos ladrones (…) mataron mis hijos, mataron mis hermanos, robaron mis caballos y a la tierra que me vio nacer encima prisioneros (…) Yo enojado” En Ten Kate, 1904

[6] Diario la Capital, martes 27 de septiembre de 1887.

[7] (…) Hace cuatro días murió una india hija de uno de los dos caciques que con sus familias se tiene allí. El cadáver de la mujer ha sido desollado allí mismo, al objeto de disecar su esqueleto. En el cuarto del escultor esta en yeso y modelados en el mismo cadáver, la cara, una mano y un pie de la muerta. La masa informe de los músculos fue sacado por el empleado Sabino Domínguez portero del Museo ¿Dónde la enterró…? Diario la Capital martes 27 de septiembre de 1887

[8] “Mujer tehuelche … estas infernales brujas repugnantes engendros de melenas desgreñadas esta mujer es una especie de bruja desgraciada india de aspecto repugnante. Nada más sucio y más repelente que estas viejas cara color “vieux chene” (viejo roble) arrugadas, semi pintadas de rojo y negro, de pequeños ojos escondidos por los mechones de pelo duro y grasiento que cuadraba esas fisonomías de brujas  de senos caídos y mal cubiertos por un manto inmundo que señalaban sus inmensos vientres. El olor que despiden estas mujeres es insoportable Moreno, E, Reminiscencias de Francisco P Moreno, EUDEBA, Buenos Aires, 1979.

[9] La fueguina “Tafa” muere el 9 de octubre de 1887 una semana después que la mujer del cacique: reservada triste y rencorosa, taciturna dormía casi todo el día, Tafa posa desnuda a pedido del fotógrafo, una manera más de denigrarla. Es evidente por la diferencia del color de piel que la india no estaba acostumbrada a andar desnuda. En Vicat, Caciques Indígenas Argentinos, Ediciones Libertador, 2008.

[10] “habiendo dejado a este indio vivo, encontré que, luego de una larga ausencia del Museo, encontré su cerebro y su esqueleto en las vitrinas de nuestras galerías antropológicas”. En Ten Kate, Materiaux pour servirá l’antropologie des indiens de la Republuque Argentina, Revista del Museo de La Plata XII, 1904.

[11] Morales Urra Roberto, (2015) Praxis Política Mapuche Contemporáneo. En Democracias vs Neoliberalismo, Clacso, Fundación Rosa Luxemburgo ICAL, Santiago

[12] Sepulveda, Rodrigo, visita a los Presos Políticos Mapuche de la Cárcel “El Manzano” en El Desconcierto Chile, 15/9/2014

[13] Marichiweu: traducción literal del mapudungun; Diez veces la victoria. Mari; numeral diez chi: número de veces . wew; victoria. significada mítico; “Diez y mil veces venceremos”…. grito de aliento, para uso en situaciones de conflicto y en celebración de victorias para el pueblo mapuche.

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