Modelo de sociedad insolidaria

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La vorágine hacia la llamada “singularidad tecnológica” ha afectado la visión de realidad en el ser humano del periodo intrínseco a la tercera ola del capitalismo tardío y es importante apuntar algunas particularidades.

Reconozcamos que estamos refiriéndonos al discurso posmoderno como directriz modelo del esquema político-hegemónico que se vive incluso en la actualidad de este ensayo, en el año cristiano del 2017. Es decir a aquel que define ese ideario de “civilización humana” occidental que comprende desde un poco antes o un poco después de la Segunda Guerra Mundial para adelante hasta la asunción de Donald Trump como presidente de EEUU y las guerras de destrucción de Oriente Próximo entre el año 2016 y 2017 donde se impuso el interés sino-ruso por sobre el occidental en el Levante. Es decir la instancia por la cual se asocia la palabra a la expresión del pensamiento de la era económica de la tercera etapa del capitalismo tardío.

Ahora entrados 2017 el think tank colectivo del discurso occidental posmoderno se sabe impotente de cumplir con su papel de prolongar la vida orgánica del sistema imperante, facilitando su reproducción con consignas pre modernas que han sido estamentos de clase del siglo XIX y que cada vez más escapan a la realidad factible de un futuro de igualdad en un contexto de hiper tecnología capaz de asumir posiciones de trabajo obrero y administrativo. De no cambiar su curso, “el iluminismo”capitalista financiero dejará de reproducirse como modelo hegemónico de pensamiento por muchas más generaciones. Dicha hegemonía occidental está asentada en base al discurso de un único poder “excepcional” militar y económico inspirado en la idiosincrasia y doctrina imperialista occidental europea y en esta última etapa de la historia que vivimos pues de influencia netamente anglosajona. Su sufrida agonía como poder hegemónico discursivo e ideológico comenzó con el ingreso de Donald Trump, a la presidencia de EEUU, lo reitero y se ratifica con la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el cambio de doctrina militar de Japón, la repatriación de las reservas de oro internacional por parte de Alemania y lógicamente el crecimiento Chino que derivó en toda una guerra mundial de divisas, operaciones de inteligencia y acciones bélicas de cuarta generación que hemos vivido estos años en diversos escenarios incluido el nuestro cercano.

Ya que se sabe que una acción bélica con el poder destructivo de los arsenales de las potencias con capacidad nuclear acabaría con la la vida sobre la tierra por cientos de miles de años; las guerras mundiales ya no se combaten extenuando los recursos en infringir el mayor daño material masivo posible al enemigo por medio de operaciones de agresión convencionales mediante el ejército regular, incluso llegándose a utilizar dispositivos termonucleares, porque ese daño puede llegar a poner fin a la vida de millones de km de biosfera del planeta y la respuesta del adversario generaría la misma cantidad o más de devastación en regiones propias o en estados satélites o aliados, también inviabilizando la vida de sus propios ciudadanos debido a la contaminación radioactiva generada por un conflicto de esas proporciones .

Todo esto transcurre a un nivel que aparentemente es imperceptible a los ojos de las grandes mayorías adormecidas. ¿Por qué? Ese fenómeno necesita una voluntad dispuesta a aceptar el planteamiento falaz de la posverdad a ultranza. Es el poder casi divino, mágico de captar la conciencia de aquellos que buscan estar menos complicados con el ajetreo del análisis consuetudinario del movimiento de las manecillas del reloj, pero sin siquiera esperar en guardia están dispuestos a aguantar cualquier golpe, arbitrariedad, salvajismo de parte de la mano del estado profundo para que no se altere la burbuja de realidad, de confort fabricada desde los medios de comunicación y potenciados por el auto aislamiento individual de las redes sociales.

Este esquema fraudulento de realidad asimilada, nos sirve para preservar la constitución personal como individuo frente al colectivo al que nos debemos ceñir, es parte del esquema de dominación social típico, el cuál es necesario para preservar la funcionalidad de las fuerzas productivas, administración de bienes y servicios, cuestiones de crimen ordinario penal , el que sea.

Al menos desde la configuración de la estrategia política como ciencia y la comunicación y marketing ambas ellas en sus acápites relacionados a la política; debemos ver la posverdad como un instrumento imprescindible de la política conservadora para preparar la matriz de opinión de sus objetivos específicos. La posverdad aplicada será el retorno a escenarios históricos dantescos por el génesis cínico y amoral que plantea su nacimiento y también por el odio que instrumentaliza a este discurso para, por ejemplo, disfrazar sus verdaderos planteamientos ideológicos darwinistas sociales como discurso antagónico frente al modelo social demócrata keynesiano que se viene intentando en nuestra región con la fundación de por ejemplo unasur o la celac, que intentaron reivindicar la autodeterminación y autonomía de las naciones de la región frente al poder económico-financiero concentrado, que no olvidemos son organismos sistemáticamente atacados por los órganos activos de la posverdad al servicio del estado profundo del sistema financiero/industrial del “primer mundo”.

El motivo por el cual existe al menos un tercio de la población comprobable no perteneciente a una clase pudiente declarada como adicta al discurso restaurador lo es mediante operaciones de alienación cultural de masas y de generación de matriz de opinión dirigida al interés de la restauración conservadora en detrimento de ideas progresistas inclusivas, colectivas, antidiscriminatorias y reformistas,es una agenda que vemos ocurrir día que pasa con gran preocupación. Esta situación ya estaba prevista tanto por sectores internos del movimiento progresista latinoamericano como así también lo percibieron los rivales políticos de este dentro de la derecha conservadora. Todo esto dados los errores y traiciones típicas de la política burguesa cometidos por los partidos reformistas social demócratas, tanto en América del Sur como en Europa, que pretendieron jugar con Dios y con el diablo generaron una crisis de credibilidad que les está cobrando caro sin mencionar las miles de denuncias falsas que forman parte de la posverdad como maquinaria electoral.

De esta experiencia nos queda una vez más demostrado que el estado liberal burgués iluminista es imposible de ser reformado. Solo sigue una cíclica espiral de crisis y la reforma no suele acompañar la concentración de capital y propiedad de la tierra en proporciones adecuadas. Toda esta radicalización del ideal de derecha conservadora y su pugna por volver al poder por sobre los liberales y socialistas nos pone en alerta ya que advierte que el choque será inminente de no cesar el discurso incendiario y empanizado de odio visceral catártico sin racionalidad. Lo que pasó en Alemania con el ingreso de golpe al tercer puesto de la ultra derecha ya previene el desenlace de no saber reconocer ciertos aspectos que habrá que tomar en cuenta para analizar el presente y el futuro inmersos dentro de la posverdad.

Este hecho recién mencionado junto a hechos tan importantes como la singularidad tecnológica y la próxima llegada de las inteligencias artificiales a nuestra vida biológica, son temas casi obviados por los grandes medios, o son más bien, instrumento de manipulación de la masa en lugar de, como se supone la ética profesional periodística, informar a la población, pedir por el diálogo multisectorial, recibir ideas y aspiraciones de actores que vayan apareciendo que deseen hablar sobre el tema.

Lo único que podemos acotar de manera sucinta para entender este fenómeno es que la historia nos demuestra que al ser humano le es vital vivir en una “mentira piadosa” que pueda sostener la concepción misma de su existir, de su integridad como ser en un entorno estructurado que lo rodea. Que su código de acción sea de relato corto, sucinto y sencillo. Nada de abstractos ideológicos o concepciones basadas en asociaciones muy complicadas. Vivimos la civilización de la hamburguesa, no olvidarlo es vital si no queremos extraviarnos en críticas de ingenuidad hipócrita.

La misma concepción de nuestra civilización criolla mestiza indígena occidental amerindia surge de una necesidad social de constructo de civilización basada en la historia documentada, sumada a la creatividad humana local y las tendencias del pensamiento progresista del tiempo en que se desarrolló, además este relato aún se desarrolla porque su construcción continúa a la fecha.

La dinámica social de las fuerzas conservadoras, como fuerzas naturalmente herederas del viejo orden imperante, mantienen el estatus quo corriente que brinda a toda su casta prosperidad en base a someter a rigurosas condiciones económicas a los grupos sociales mayoritarios pero marginales al pedestal de poder discursivo del sistema y que además poseen menos chances de competitividad por falta de educación de calidad derivada del mismo factor racista y/o clasista que los segrega desde el principio de su vida en sociedad en la cadena de distribución de riquezas del capitalismo liberal occidental, auto denominado meritócrata.

Para sostener un sistema económico y de control social es preciso un relato pensado en validar su existencia y vigencia basados en otros correlatos históricos paralelos. La ostentación del derecho de tal casta u otra a mantener el poder de la institución superior de administración de la explotación territorial, económico-comercial y social que llamamos estado, depende sobre todo de cómo el grupo en el poder en cuestión puede articular su discurso para convencer al grupo social que respalda su poder para que los apoye y por otro lado, cómo copta más gente dentro su discurso y como se ejecuta su plan económico y político en la realidad, que en la mayoría de casos responde a los intereses económicos de los dueños del poder fáctico que utilizan a la posverdad como blindaje para ocultar importantes negocios privados. Estos en muchos casos transgreden la norma para acrecentar los márgenes de utilidad privada y que realmente dista por mucho a la demagogia de campaña usada para llegar al poder en primera instancia. Convirtiéndose en una estafa electoral blindada por la posverdad pero que también oculta cosas tan complejas como la guerra de clases en sí, la mentira, las armas de los ricos, la respuesta mansa de una considerable cantidad de la población es prueba de que el discurso de odio es siempre muy útil para generar movilización o para evitarla.

La posverdad actúa como un blindaje de medios al servicio de un estado neoliberal que debe volverse punitivo y militarizado para alcanzar sus metas económicas favoreciendo la redistribución económica hacia las clases pudientes en detrimento de las clases carenciadas. Vende alegría y telenovelas cada vez más sofisticadas para el consumo interno, ofrece corazas del self muy eficaces que contienen al ser humano alejándolo de tener que enfrentarse a sí mismo y a la realidad fáctica que lo rodea, en la que se busca la pérdida de derechos y conquistas laborales conseguidos con sangre más miles de muertos. Sin olvidar nunca pero nunca la dosis de inyección de odio visceral para generar catarsis del ciudadano promedio que la necesita al no hallar explicación por sí mismo del por qué la situación se agrava; ¿por qué no se dispone de capital para llegar a pagar a tiempo las obligaciones de arrendamiento y servicios básicos del lugar de residencia? La televisión dice que todo está mejor… . Se deja de comprar alimentos de alta concentración proteínica por sustitutos de carbohidratos que llenan la barriga pero no ayudan a los niños a desarrollar sus cerebros de manera adecuada en la tierna infancia. Eso sí el sistema social de la insolidaridad recibe su dieta básica diaria de inducciones emocionales para tener al ciudadano ocupado identificándose emocionalmente con el discurso antes de estar actuando de manera “racional” y pensando los factores de interés que generan los conflictos. La racionalidad en la masa para los think tanks pos reales no es bien vista. Para el marketing político mientras menos informado este el lector de clase media con respecto a los programas de ajuste mejor. El votante coptado por el discurso neofascista conservador es aquel que ve que el estado de la renovación conservadora una asociación de “caras lindas” de revistas formadoras de criterio de tendencia “apolítica” que dictan a quien confiar, como votar, a quien discriminar y bajo que cánones. En el caso de la posverdad en particular nos referimos al canon de belleza blanca, eurocentrica, filosófica y etnolinguisticamente filo occidental, heredera de la doctrina positivista, la herencia de la democracia helénica y el judeo-cristianismo con un fuerte elemento de clase por parte de las oligarquías industriales y sus monopolios. Sin mencionar la visión del occidente periférico sobre este canon del llamado “primer mundo” construido por el imaginario de los medios de comunicación .

Pese al cínico manejo discrecional de la mass media con la información, esta tiene a las masas adormiladas con cadenas 24 horas de desinformación o información controlada que es consumida por los diferentes relatos desde donde el consumidor se adscribe para construir su universo. Las mentiras son los ladrillos con los cuales construyen rating. La configuración de la realidad posreal es esta ensalada pastiche heredada de la posmodernidad mezclada con cinismo que bordea ya la confrontación directa con el bando contrario identificado previamente por los medios como “enemigo del estado” como sucede ahora en Argentina con un intento de justificar la brutalidad de sus cuerpos reprensores contra una minoría indígena en la Patagonia. Mientras que los medios concentrados construyen una aparatología comunicacional multimedia súper poderosa para facilitar el stablishment de las oligarquías locales tradicionalmente relacionadas a la influencia del imperio angloestadounidense otrora cuando solían influir de manera directa en nuestra política nacional como estados soberanos. En el caso de América latina, los medios de resistencia usan los medios alternativos para combatir el embate de los monopolios comunicacionales apoyados por intereses de las potencias con cintura económica para estas operaciones, intentando retomar esa instancia hegemónica pretérita de colonialismo. Es desde los medios monopólicos cartelizados que se construye el discurso de ataque al gobierno anti neoliberal que se deja atrás y se genera la matriz que este perteneciese a una suerte de “asociación delictuosa” con la cual se hace tiro al blanco selectivo impune en los canales y diarios a todos los posibles candidatos a competir en contra del interés acumulado de los dueños de la operación postreal.

Todos estos correlatos unificados que forman nuestro relato cultural arterial, tanto de la construcción discursiva actual como la de los anteriores relatos paradigmáticos históricos previos al capitalismo liberal burgués, son estrechamente ligados a la lucha de intereses de fuerzas de transformación social que en pugna por sus asuntos de intereses particulares o de clase en un periodo temporal determinado, además son quienes han generado y aún generan el relato del poder porque lo ejercen de manera fáctica como clase o casta en el esquema. Me refiero a ” fuerzas de transformación social ” no con el inmanente significado adjudicado a lo que entenderíamos como término en el perfil dialéctico del modernismo, pos modernismo, sino más bien desde la necesidad de identificar pragmáticamente los factores axiomáticos que derivados del interés de clase, personales, de grupos de poder ínter casta o también del interés de grupos de poder externos al territorio, pugnan en crear la “realidad discursiva” y luchan por escribir la “verdad legal” que les sea útil a su propio modelo de monopolio grupal o personal de discurso histórico y patrimonio económico, con el decreto último de la reproducción social del modelo y el usufrúctuo del bienestar generado por este a lo largo del tiempo.

Esta pugna de intereses de clase mezclados con intereses personales y factores externos como desastres naturales, revoluciones o invasiones generan cambios en las cúpulas de poder corroborando la tendencia histórica universal, por tanto la innata lucha dialéctica entre clases irreconciliablemente antagónicas bajo las premisas del sistema económico capitalista, hasta luchas internas en ambos polos por el liderazgo de su propio discurso vinculante.

Pero centrándonos más en Bolivia. Todo este ciclo histórico ya es previo al tiempo de la fundación de la “Bolivia Ilustrada”, heredada del legado de explotación y castificación social del imperio católico de sus majestades de Castilla, aka. Imperio español.

El discurso del poder concentrado no ha podido regenerarse tan rápido como la tecnología ha conseguido influir en nuestro cotidiano vivir sobre todo en lo referente a comunicación, conectividad logística y fuentes de información. Ha fallado la matriz esencial del sistema liberal occidental de conseguir sumir a las grandes masas de electores y consumidores en el discurso funcional al estado profundo de la burguesía financiera internacional tan fácilmente como lo era en generaciones anteriores.

Al mismo tiempo esto es de doble filo ya que la exposición masiva a la información y desinformación heredada de la posmodernidad permite que el Think tank del capital articule algún nuevo desarrollo tecnológico para captar y coptar la atención y conciencia del ciudadano, mediante algún revolucionario y creativo sistema.

El último de sus grandes triunfos fue la creación de las redes sociales y de la televisión en alta calidad con programación personalizada por internet. Casi, pero casi es el fin del sistema de cable operadores y canales en formato tradicional. Todo esto es perfecto para tener a su merced al ser humano común y corriente que cae en sus redes de cooptación ideológica de manera voluntaria.

Para llegar a este nivel de alienación y aceptación del ciudadano, este tiene que haber sido sometido a una profunda operación de modificación de opinión en base a datos dudosos pero presentados de manera espectacular y al ser desmentidos o comprobados falsos son cubiertos de manera pobre, alejando al espectador de la racionalidad. Esto dentro de un esquema de guerra de cuarta generación facilita además la canalización de recursos a los diferentes canales de posverdad.

La dinámica se realiza de la siguiente manera:

  • Una vez coptado el poder mediante la operación de cuarta generación se procede a limpiar de residuos del sistema anterior del aparato público . Tanto en él área de recursos humanos como en logística procedimental. Los medios colaboran con construir la matriz mediante la inoculación en la matriz de opinión de una opinión negativa y contraria a las empresas y trabajos públicos. Los poderes independientes al ejecutivo son coptados con dádivas y trato preferencial.
  • Una vez limpiado el aparato público se pasa al gobierno por decreto o el rodillo parlamentario como se aplicó en tiempos del neoliberalismo en Bolivia. Todo esto va directamente con el fin de reformar el presupuesto público. Único verdadero interés del estado que busca reducirlo para cumplir metas comprometidas con organismos de la banca internacional. Los medios de la posverdad buscarán como siempre, a la suerte de abogados del diablo, justificar las pérdidas de derechos, subsidios e incluso a pérdida de soporte a sectores productivos de alta tecnología y alta cultura. Preparan y estudian el efecto en la sociedad de posibles decisiones ejecutivas o legislativas para pasar la métrica e indicar a la ingeniería social del partido tecnócrata de derecha que si se tiene ambiente o no para aplicar o votar leyes antipopulares. También utilizan argumentos posreales para poder luego torcer la realidad en contra del adversario que deja el poder, solo para justificar la sensación negativa ocasionada por las medidas administrativas derivadas de la inflación y la especulación en el mercado del precio de servicios que solo beneficia a un puñado de accionistas de empresas de generación y distribución de energía.
  • Esta etapa es la que más a prueba pone a la posverdad porque es en la cual, el modelo pragmatista adicto al endeudamiento de la nueva derecha anarco capitalista “libertaria” con tendencias fascistoides comienza la represión para callar demandas de sectores obreros, trabajadores, campesinos, sindicatos y manifestaciones en contra de reformar cánones del derecho laboral, de la edad jubilatoria, del sistema de pensiones, del seguro social. Es decir reformas estructurales grandes y que afectan en un gran sentido, la vida misma sobre el país en el que se vive. En esta etapa la posverdad debe mezclar la realidad con la fantasía. Modela a los medios como a un chico carente de entidad referencial. Un ejemplo es poner una breve referencia a una gran marcha de un sector sindical importante en lucha contra los ajustes del shock y a la vez amplificar en franja estelar un hecho insignificante como incluso sucesos reñidos con la lógica de ética y seriedad periodísticas como alíenigenas o duendes, problemas sentimentales de la farándula o del reality de moda. El deporte funciona de manera extraordinaria para tapadera mientras se hacen grandes reformas porque permite tener la tapadera perfecta donde las conciencias populares dormidas y poco enteradas no tienen ni la,voluntad de informarse más allá de los partidos de la serie del mundial.
  • Esta es la última etapa de tratamiento de la desinformación controlada y esta pensada para justificar un estado policial mediante una visión de posverdad mediática que hace creer a la opinión pública que aún se vive dentro de los marcos de un gobierno de derecha que mantiene vigentes las estructuras institucionales de la democracia liberal. Es decir, justifica ya las acciones de desapariciones o masacres mediante una maquina ideológica y comunicacional. Este tema es ya abordado por varios autores como Debord, Comolli, McLuhan. El caso de Filipinas es un ejemplo actual con Rodrigo Duterte y su política de exterminio a narcotraficantes y consumidores. Otros ejemplos conocidos por terroríficos son el de Suharto en Indonesia o Pol Pot en Cambodia donde pasaron exterminios precedidos de esta axiomática similar al de la Alemania Nacional Socialista. A pesar de que los dos últimos son ejemplos ex temporales a la posverdad son estos cuadros heredados del posmodernismo, donde las invasiones militares o masacres a opositores ideológicos eran vistas como necesarias. Aún se creía que Occidente podría imponer estados a su modelo liberal en el periodo de guerras que destruyo Irak y Afganistán. El triunfalismo de Fukuyama los hizo caer en la trampa de su propia génesis. La resistencia del corazón cultural ideológico del mundo árabe resistió contra la invasión de Occidente por medio de coraje y sacrificio contra un ejército de mercenarios enviados por un régimen feudal al cual apoyan las democracias occidentales. Este hecho es una de las más grandes verdades que han marcado este nuevo paradigma dentro del capitalismo tardío, la era de la posverdad y la menciono en este último punto del sistema porque es importante que una vez que el hecho se haga evidente generaría una reacción polarizada en la opción pública mundial, que es lo que está pasando ahora mismo. Mientras Occidente utiliza a soldados de la fortuna para que empuñen las banderas del jihadismo, ellos tiene su propia guerra de intereses ya que estos mercenarios ejercen también como agentes de interés geopolítico para las potencias occidentales, Israel, Irán y Rusia, tal como pasó en Libia o en Siria.

En la posverdad no hay códigos ni vergüenza, no hay memoria ni ética, no hay archivo, no hay historia. Solo está el fin, los medios carecen de importancia. La posverdad es emocionalidad direccionada a la coyuntura o clima deseado por quién financia la operación posreal. Busca la construcción de la matriz de opinión pública con pastiches ultra repetitivos en los medios masivos y una modalidad reiterativa del discurso que pretende instaurar en la sociedad. ¿Qué importa nada? ¿El pasado? ¿La historia?. Ya no importa nada más que él aquí y ahora. Tu salvación es volver a creer en entes inmateriales para tener fe de que se pueda salir pronto del bache que supone el ajuste gradual o el shock ortodoxo de cualquier receta económica del estado profundo de la banca internacional sobre un estado que tiene la mala suerte de haber caído en desgracia ante los amos del mundo.

Un ejemplo de cinismo posreal sería algo similar al abordaje cínico y cargado de veneno en los medios masivos al tocar temas ajenos al interés de clase subyacente en la línea editorial visto en España, Brasil, México o Argentina es el que surge del: ¿Cómo te sientes hoy? ¿Tienes para comer? Vaya… ¿Te quedaste sin trabajo a tus 58 años…? ¿No te alcanza tus aportes para una jubilación completa? Mmm bueno lo que podríamos recomendarte es afiliarte a nuestro grupo espiritual de oración para que mediante la fe y la esperanza puedas conseguir un nuevo trabajo.

El modelo de sociedad insolidaria de la posverdad es la vuelta a un régimen ortodoxo económico y de matiz conservador en lo social, potenciado por la tecnología y por el capital que aboca su sistema de control en los mass media y en mecanismos de seguridad informática en la internet y redes sociales, restringiendo libertades civiles, derechos laborales, derechos individuales pero otorgando libertades a los capitales foráneos o a los capitales de los grandes millonarios locales con fortunas en paraísos fiscales para invertir sin cobrarles tantos aranceles ni preguntarles el origen de ese capital muchas veces provenientes de actividades ilícitas de toda índole, todo en pos de su interés empresarial, las sabrosas comisiones y coimas.

El ejemplo paradigmático de esto es Singapur que es una dictadura de ultra derecha con un sistema mono partidista y una casta de poder servil a los intereses del sistema financiero internacional y de hecho su papel para la comonwealth es ser el reemplazo de Hong Kong como lavadero de dinero del triángulo dorado de tráfico de heroina y opio. Hong Kong como sabemos fue devuelta a China hace casi dos décadas y dejó de ser el centro oficial de lavado de activos del HSBC en Asia y por ende ser el centro financiero satélite de Londres en la región. Bueno salvo esa situación con Singapur; ¿Se acuerdan de Chile y los Chicago boys? . Ustedes saben que esos son fascistas tanto como yo y tanto como ellos mismos… Por lo que argumentar mucho más en ese sentido es aportar con la descripción de que la posverdad permite que elementos políticos marginales de carácter destructivo como los radicales de la ultra derecha que están volviendo a asomar la nariz, se infiltren en los esquemas de gobierno burgueses liberales. Si terminan de sacar la cabeza, luego sacaran el cuerpo y ya para eso puede que sea demasiado tarde para lo inevitable. Por otro lado, estos regímenes anarco capitalistas de la posverdad hacen y harán en donde pisen grandes fortunas por el empobrecimiento de la clase media y baja. Este es un inevitable camino a seguirse si es que se generaliza la vuelta de la extrema derecha al escenario político. La transferencia masiva de recursos desde los sectores más pobres a los más ricos mediante ajustes de servicios, reformas impositivas, eliminando subsidios, flexibilizando el control estatal en la economía y las legislaturas laborales.

Será algo lógico desde el punto de vista de los economistas e inversores la elección por las muy superiores cualidades del negocio financiero con bonos al 25% a 35 días por ejemplo por sobre la inversión en un emprendimiento real y tener que pagar todos los cánones legales, desde salarios de empleados a licencias y gestión ambiental con un futuro incierto pues se sabe que todo dependerá de la respuesta del mercado y de los consumidores al producto o servicio prestado. Otro negocio recurrente en tiempos de la revolución social insolidaria que plantea el advenimiento de la posverdad es la compra de acciones de empresas de energía y el cabildeo en sectores de poder por el tarifaso del servicio a la población promedio que además, este aumento en nada pretende recaudar más capital para mejorar el servicio al usuario que aporta con su abono, no, no por favor eso no tiene nada que ver con esto.

Resumiendo el esquema de la sociedad insolidaria de la posverdad se basa en la necesidad de concentrar el capital en las manos cartelizadas de grupos coordinados que utilizan sus medios de comunicación privados para cubrir de la opinión pública un monopolio de hecho. Lo importante para la sociedad de la posverdad es mantener y subsanar las resquebrajaduras del discurso posmoderno relativizando hasta la verdad fáctica, utilizando el espectáculo y la falsedad como escudo ante la generación de contra discursos.

Por: Juan Alberto Guerra

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