Milennials como expresión del Vivir Bien

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La escuela sociológica estadounidense desde Albion Small, pasando por Randal Collins y Skinner es notoria por su pragmatismo positivista. Tienden mucho a periodizaciones que pretenden ser científicas. Una de ellas son las periodizaciones generacionales, que tiene mucho que ver con patrones de consumo en un determinado periodo histórico. Los Baby Boomers nacidos de 1946 a 1964 (generación aplastada entro los hipsters, beatniks, hippies, rock, LSD y bombas de Napalm que el ejército de EEUU lanzaba en Vietnam). La generación X es aquella nacido de 1965 hasta 1980, (consumo de videoclips de MTV, el grunge de Seattle y los cintas casetes), ahí nos topamos con la generación Y (los nacidos de 1983 hasta los inicios de los años 2000, el nuevo milenio, por eso también son conocidos como milenios o millenials por la acepción gringa). Y como no podría dejar de ser, esa clasificación (que no es una categoría rigurosa) responde a uniformalizar patrones de consumo.

El Vivir Bien, que llega como concepto desde Europa y todavía no es un concepto cerrado dada a sus múltiples interpretaciones, sobre todo por una especie de disputa epistemológica entre sus mayores referentes es la ideología del millenial por excelencia, y va acorde con reciclar el concepto de individuo neoliberal, armonía con la Madre Tierra, búsqueda del equilibrio y reciprocidad. Hay que Vivir Bien consigo mismo, eso sí, sin cambiar radicalmente las estructuras dominantes. Cae con como un guante a los millenials.

El millennial no le gusta que simplemente le vendan una mercancía, sino, que le vendan experiencias. Pasando por experiencias de usuarios con las redes sociales o experiencias colectiva donde el individuo es más importante en un afán de autodescubrimiento. El millenial consume experiencias, es por eso que plataformas como Uber, Airbnb, Snapchat son tan populares, justamente por proporcionar experiencias únicas, no la simple venta de mercancía. Se trata también de remozar el capitalismo, para mantenerlo tal como está.

El millennial es apolítico, el término militante definitivamente no hace parte de su vocabulario, prefiere el activismo particular, sobretodo ligado a mascotas (gatos y perros, mientras no hablan nada sobre el pobre chancho crucificado en una cruz), una lucha específica para defender un árbol, para impedir la construcción de una represa, una carretera, generalmente ligadas a defensa en abstracto de la naturaleza (pero jamás sin totalizar esa lucha contra el sistema en su conjunto, mientras consumen todas las bondades del mismo, que implica mantener el status quo desarrollista y extractivista que tanto luchan en abstracto ).

El millenail dice estar contra los “ismos” (que son dogmáticos), capitalismo y socialismo son lo mismo (desde el Vivir Bien se dice que Marx es un occidental más, y descolonizarse es luchar contra el buen barbón), pero su actitud casi nihilista solo refuerza el capitalismo, sin cambios aparentes.

Crear un movimiento con esa masa amorfa, despolitizada, desideologizada que a través de experiencias solo mantienen el status quo vigente es una tarea difícil, para no decir imposible. El millenial es una mercancía más que el sistema vende a través de sus poderosos medios de comunicación masiva para no dejar de existir, fingiendo que se extingue.

*Eduardo Lohnhoff Bruno

Militante de la Juventud Comunista de Bolivia.

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