La Maldición del Che

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Durante toda esta semana y en el marco del aniversario 50 de la muerte del Che Guevara diferentes medios han tratado de polemizar sobre el tema con las fuerzas armadas, recurriendo al general jubilado Gary Prado Salmón y soldados que participaron en la campaña. Esto me recordó a una leyenda que se hizo popular por décadas en Bolivia, la de la maldición del Che, que en resumen decía que iban a caer terribles consecuencias para quienes abandonaron, persiguieron, capturaron, golpearon, asesinaron y finalmente mutilaron al cadáver del mítico guerrillero.

Se hizo popular porque diferentes desgracias fueron sucediendo uno a uno a los involucrados como si el Che desde el más allá siguiera su lucha. Hasta circularon entre los militares y sus familias cartas cadenas en las que decían que tenían que rezar y enviar copias a otros porque si no la fatalidad llegaría, pero aún así la lista de fatalidades violentas se fue acumulando, podríamos comenzar con Gary Prado Salmón. Este general era el oficial de los Rangers, instruidos por los boina verdes norteamericanos, cuya patrulla capturó al Che en 1967, en una toma de un campo petrolero liderada por el famoso fascista Carlos Valverde Barbery. Recibió una herida de bala de su propio camarada que no se explica cómo se disparó su arma, le lesionó la columna vertebral dejándolo parapléjico con terrible dolor para siempre.

Hoy por complicaciones de ese hecho solo puede permanecer acostado de pecho. Fue embajador en México el 2000 por mandato del exdictador Hugo Banzer donde recibió todo tipo de ataques y agresiones, Banzer renunció y murió de cáncer poco después de nombrarlo, tuvo un vínculo confeso el 2008 con el terrorista húngaro Eduardo Rózsa que buscaba el separatismo en Bolivia y que fue abatido por la policía meses después, siempre mantuvo su versión que el no mató al Che, que era militar y cumplía órdenes. Vive bajo arresto domiciliario, obligado y viviendo económicamente de su relato de los hechos acaecidos en la quebrada de Churo y la Higuera. René Barrientos Ortuño Presidente de Bolivia en ese entonces, pero bajo órdenes directas de EEUU fue el que lanzó la orden de ejecución del Che que decidieron en Washington, en menos de un año más tarde moría dramáticamente carbonizado en un accidente de helicóptero. Barrientos fue por presión norteamericana ubicado de vicepresidente de Víctor Paz para a su vez ser presionado a dar un golpe de estado a éste y que luego de exiliarlo junto a Hernán Siles y Lechín convocar a elecciones y ganarlas sin grandes contrincantes. En ese pequeño ínterin democrático llegó el Che, y permitió el accionar del ejército americano y agentes de la CIA para contrarrestarlo.

Existen videos donde Barrientos decía había neutralizado a fuerzas armadas foráneas delincuenciales y con ideas morales contrarias a las cristianas. Paradójicamente sus hijos terminaron con vidas libertinas aunque el peor fue el mayor César Fernando Barrientos Galindo, un peligroso prontuariado y avezado delincuente atracador, ladrón de autos, líder de una banda que fue detenido muchas veces por la policía incluso con intercambios de disparos, muerto en 2014. Un día después del tercer aniversario de la muerte del Che falleció decapitado en un accidente de automóvil en la carretera Oruro-La Paz el tte. ranger Eduardo Huerta Lorenzetti, quien fue el oficial que lo custodió luego de su captura en la Higuera. Honorato Rojas un campesino al cual el Che a su paso por su rancho retrata en una famosa foto, incluso le había regalado parte de sus medicinas para sus hijos. Lo traicionó guiando a los soldados hasta la emboscada de Vado del Yeso donde muere Tania. Dos años después un comando de policías leales al ELN lo ajusticiaron y ejecutaron con dos disparos en la cabeza en un pequeño lote que Barrientos le había regalado en Santa Cruz, agonizó por horas delante sus niños, según el relato de los policías guerrilleros.

El teniente coronel Andrés Selich, militar de alta graduación que llegó segundo en helicóptero ni bien se capturó al Che y que fue el que lo golpeó con la culata de su fusil en la espalda en la Higuera murió literalmente a palos en 1973 en un interrogatorio banzerista en dependencias de Seguridad del Estado por conspirar un golpe de estado, los agentes aseguraron que “les invadió la ira”. El coronel Roberto “Toto” Quintanilla, jefe de inteligencia del Ministerio del interior que viajó con los agentes de la CIA a Vallegrande y que por ellos autorizó la amputación de las manos del cadáver del Che y luego asesino de Inti Peredo, fue 4 años más tarde eliminado a tiros en Alemania por la elenista Mónica Earlt , ella huyó exitosamente volviendo a Bolivia a continuar la guerrilla hasta dar su vida en una calle paceña por decenas de agentes. El agente de la CIA enviado específicamente a eliminar al Che, el famoso terrorista cubanoamericano Félix Rodríguez, que ordenó el enviar a todos los Rangers a rodear a la guerrilla, que coordinaba constantemente con EEUU las acciones y virtual asesino del Che. Se dijo que a su regreso a Miami comenzó a sufrir de asma, a pesar de que el asma suele manifestarse en la infancia y él no tenía antecedentes de haber sufrido nunca ésta enfermedad, atribuyó esta enfermedad a la maldición, luego él complementa: “Al caminar en el aire fresco de la montaña me di cuenta que jadeaba y se me hacía difícil respirar.

El Che estaba muerto pero su asma, un mal que nunca había padecido en mi vida, se me había transmitido. Aún hoy mi crónica falta de aliento es un recuerdo constante del Che y de sus últimas horas de vida en la aldea de La Higuera.” El sargento Mario Terán, un soldado que fue usado por la cobardía de Felix Rodriguez de no tirar el gatillo, desapareció hasta que en 2006 en el periódico el Deber de Santa Cruz, apareció su hijo queriendo dejar una nota de agradecimiento paradójicamente a los médicos cubanos que estaban en el marco de apoyo médico humanitario en apoyo al gobierno de Evo Morales y a los bolivianos en general donde se operaron gratuitamente y con una tasa por demás exitosa a más de 100000 bolivianos . Según el periodista Pablo Ortiz: “Terán tenía problemas de cataratas y fue curado en la Operación Milagro, por médicos cubanos, totalmente gratis” “El tipo es un perfecto desconocido. Nadie sabe quién es. Está en la ruina y se presentó en el hospital de Operación Milagro, nadie lo reconoció y fue operado. Nos lo contó su propio hijo, que fue al diario para hacer un agradecimiento público”. Luego Terán fue entrevistado por otros medios internacionales y admitió esto, claro, con la cobardía y mal agradecimiento típico de un gorila de la dictadura, talvez con esta operación vea perfectamente los actos que recuerdan los 50 años del hombre que ejecutó atado. Marcelo Ovando, piloto recién llegado de EEUU, hijo del general Alfredo Ovando quien era jefe de las Fuerzas Armadas bolivianas que también autorizó la ejecución tomó el poder por un golpe militar a Luis Adolfo Siles el 29 de julio de 1970, murió en un terrible accidente en un avión Mustang F-51 a orillas del lago Titicaca, fue bien conocido que el presidente Ovando cayó en una profunda depresión que fue aprovechada para el levantamiento popular encabezado por JJ Torres y echado de palacio.

El general Juan José Torres, jefe del Estado mayor del ejército boliviano y que autorizó la muerte del Che junto a Barrientos y Ovando, logró ser presidente 3 años después, luego fue derrocado por Hugo Banzer Suarez en un sangriento golpe de estado, el 12 de febrero de 1976 fue secuestrado y asesinado por la organización derechista triple A en Argentina. El general Joaquín Zenteno Anaya, comandante de la VIII división, transmitió la orden de ejecutar al Che, fue asesinado en una calle de París, Francia en 1976 cuando era embajador por un grupo autonombrado “Brigada Internacional Che Guevara” y que nunca más volvió a actuar en acciones terroristas. El capitán Vargas, que organizó la emboscada del Vado del Yeso y que desapareció el cadáver del Che y otros guerrilleros perdió la razón, tenía delirios de persecución de “muertos”. José Martínez Casso médico que cercenó las manos según notas periodísticas, terminó alcohólico contando en bares como el Che se había despedido de él incluso luego de muerto. La historia del ministro del Interior Antonio Arguedas es aún de las más extrañas. Luego de que el general “Toto” Quintanilla llegó con las manos amputadas, la máscara mortuoria del Che a La Paz, fue Arguedas el que los ocultó. Entonces sin motivo aparente envió una copia del diario del Che a Fidel Castro. Arguedas luego comenzó a actuar erráticamente casi como un lunático viajando por Chile para reunirse con fuerzas izquierdistas, luego Inglaterra, acabando en Estados Unidos donde se reunió con la CIA ya que era su agente como ministro desde 1966, luego volvió a Bolivia y se declaró marxista siendo detenido para responder sobre el caso del diario del Che. Luego de la muerte de Barrientos intentaron asesinarlo con disparos en pleno prado paceño, convaleciente decidió entonces entregar (o talvez vender) al dirigente del PC Victor Zannier las manos y la mascarilla del Che y éstos lo enviaron al gobierno cubano. Luego de recuperarse huye a Cuba donde fue bien recibido y pasó una década allá en el auge comunista. Vuelve en 1979 donde se interesa en el narcotráfico existente en el país y luego organiza el secuestro de un empresario libanés, fue detenido y encarcelado hasta 1989, liberado escribía artículos que no eran tomados en serio por la prensa, en 1998 se lo sindicó de ser líder de una banda de secuestradores de empresarios que fueron arrestados con excepción del escurridizo y claramente desequilibrado Arguedas, hasta el año 2000 era sospechoso de liderar un grupo anticomunista llamado C-4 que ya había plantado varias bombas en la ciudad y contra dirigentes comunistas, en febrero el coronel Jaime Espíndola Director de la Policía Técnica Judicial (PTJ) informó que Arguedas murió en la plaza Loba de la zona de Obrajes cuando según testigos tenía una discusión con otro hombre al que le arrebató un bulto que era una bomba que pretendía dejar en la plaza que explotó matándolo.

Se extrapolan curiosos informes de inteligencia y del ministro del Interior Walter Guiteras: “en vez de mover el detonador a la derecha lo hizo a la izquierda, exclamando “carajo, me equivoqué” irónicamente el estallido le hizo volar aparte del abdomen, ambas manos. La lista de muertes fatídicas aún sigue con militares y personas involucradas , incluso con soldados que participaron en la campaña en especial de los Rangers, el grupo que estuvo protestando y haciendo conmemoraciones la última semana en la plaza de Santa Cruz, paradójico porque los 180 que iban de La Paz en 1966 a ser entrenados por los boinas verdes norteamericanos fueron odiados en Santa Cruz cuando se corrió la voz por parte de Carlos Valverde Barbery que iban de parte de Barrientos a controlar la ciudad cuando solo eran unos títeres de EEUU, agencia que hizo todo el trabajo logístico, desde Washington por radio, con la veintena de instructores boinas verdes en los Rangers, la vigilancia de U2s con accidentes vergonzosos incluso y los agentes de alto nivel de la CIA cubanoamericanos (el porqué mandaron a cubanoamericanos es digno de otro artículo), el descargo de estos exmiembros de las fuerzas armadas de Bolivia es que eran soldados obedeciendo órdenes, defendiendo la patria y que evitaron que maten a bolivianos. Válido pero habrá que recordarles que bajo ese concepto y especialmente Gary Prado, ellos persiguieron, exiliaron, torturaron, desaparecieron, asesinaron a miles de miles de bolivianos y sus familias en los años siguientes cuando entraron al poder una seguidilla de dictadores.

Claro ellos por supuesto seguían “obedeciendo órdenes”, tristemente el ejército boliviano es el peor asesino de bolivianos en la historia de lejos, hicieron de juez y verdugo pensando que la bota y el fusil pesaba más que la democracia y los derechos humanos, claro bajo órdenes bien documentadas de Estados Unidos que fueron históricamente los que manejaron a su conveniencia los destinos del país, gracias a dios jubilaron a los últimos “gorilas” que quedaban y todo es muy diferente con el actual ejército boliviano el que despierta verdadero orgullo. Dejo que el lector crea o no si hay algo sobrenatural en esta maldición o serie de acontecimientos coincidentes, personalmente me quedo con que sí hubo una maldición en efecto, la maldición que nos dejó el Che es por los 40 años siguientes de tanta pobreza y luto en nuestro país hasta el punto de casi desaparecer, por eso yo creo que en este aniversario 50 es cuando finalmente los bolivianos vamos a cerrar heridas para con el Che, no como mito sino como un hermano revolucionario latinoamericano que vino a plantar la semilla de la liberación que gozamos hoy.

Venceremos.

Oscar Alfaro Shady

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