Goni, el genocida

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Por: Alberto Echazú

Especial para Prensa Rural 

Esta semana recibimos con mucho agrado la noticia de la declaración de culpables a Gonzalo Sánchez de Lozada “Goni” y Carlos Sánchez Berzaín en el juicio iniciado por las familias de las víctimas de la masacre de octubre 2003, llevado a cabo en Estados Unidos. Esta buena noticia significa que estos dos prófugos de la justicia boliviana deberán resarcir económicamente a estas familias con una suma de alrededor de diez millones de dólares. Este es sólo un inicio, ya que los crímenes de lesa humanidad cometidos por estos dos sujetos deben ser castigados penalmente. ¿Por qué decimos esto? Porque estos dos nefastos personajes de la historia de nuestro país fueron los autores intelectuales y responsables directos de las muertes de más de 60 ciudadanos alteños y paceños en el levantamiento popular de octubre del 2003, en su calidad de presidente de la república y ministro de gobierno respectivamente.

Aquel gobierno del MNR significó el punto máximo del neoliberalismo, ya que pretendió terminar con lo que había empezado en su anterior gestión (1993-1997), donde llevó a cabo el más grande saqueo de las riquezas y el patrimonio en la historia de nuestro país mediante la infame “capitalización”. Esta medida significó la desaparición de las principales empresas estatales del país mediante su venta a empresas transnacionales a precios bajísimos, constituyéndose en una verdadera traición a la patria. Sin embargo, esto no fue todo. A esta gran estafa le acompañó una completa sumisión a los poderes extranjeros, principalmente al gobierno de Estados Unidos. Dejando de lado el análisis del resto de sus políticas económicas y sociales, estos dos hechos significaron una virtual pérdida de soberanía para nuestro país.

Estas medidas antinacionales y antipopulares fueron realizadas con la complicidad del resto de los partidos tradicionales en el país, además de una lamentable y vergonzosa campaña a favor de las privatizaciones por parte de algunos sectores de la prensa de aquel entonces. Las coaliciones y mega-coaliciones a las que nos tenían acostumbrados los partidos de derecha, ya que ninguno de estos alcanzaba ni de lejos la mayoría de votos en las elecciones, significaron una muy eficiente forma de encubrimiento de medidas antinacionales y de franco desfalco a los recursos del estado y por ende de todos los bolivianos. Es por este motivo que a pesar de que el dictador Hugo Banzer Suárez y luego Jorge “Tuto” Quiroga gobernaron por el ADN (1997-2002) entre los dos gobiernos de Goni, no hubo ningún problema para Sánchez de Lozada en continuar en su segundo gobierno con lo que había empezado en el primero, esto es el vaciamiento de las arcas y el aparato del estado en beneficio de empresas transnacionales y unas pocas familias oligárquicas. Aquellos fines eran compartidos por todos los gobiernos neoliberales que comenzaron en 1985 con Víctor Paz Estenssoro (¡cuando no el MNR!), ya que esas son algunas de las características fundamentales del neoliberalismo.

La pretendida venta de gas a Estados Unidos por puertos chilenos solamente era la cereza en la torta de dos décadas de desfalco al Estado boliviano, de entrega de nuestros recursos naturales, de medidas antipopulares y de sometimiento a los poderes extranjeros. Y así mismo fue que el pueblo boliviano y en especial alteño se levantó en contra de aquel nefasto gobierno y dio fin al neoliberalismo en nuestro país, pero el costo fue muy alto. La muerte de los héroes de octubre es responsabilidad directa de Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Sánchez Berzaín, es por aquel genocidio perpetrado en contra del pueblo alteño por el que estos dos genocidas deben responder ante el pueblo boliviano y ser encarcelados, de lo contrario aquellos crímenes quedarán en la impunidad.

¡Chonchocoro los espera!

 

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