En defensa de Federico Engels

Square

Este 28 de Noviembre se cumplirán 197 años del nacimiento de Friedrich Engels, unos de los genios creadores del materialismo dialéctico e histórico como método de comprensión del mundo material. Heinrich Fausto, en la obra maestra de Goethe, tenía una insaciable sed por el conocimiento. Y para poder aprender todo lo conocido y tener sabiduría infinita, tiene que vender su alma al diablo (Mefistófeles). Eso habrá pensado el padre de Friedrich Engels, hombre formado por la corriente más conservadora del protestantismo, el pietismo, al ver el hijo zambullirse en las profundas aguas del comunismo.

Lo mismo que a Lenin (que tiene una contribución filosófica colosal sobre todo con su materialismo y empiriocriticismo) la academia oficial excluyó de su sacrosanto panteón todo y cualquier texto de Engels, y lo relego a un rol de acompañante poco brillante de Karl Marx. En una carta de F. Engels a I. Ph. Becker del 15 de octubre de 1884, es el propio Engels hace alusión a su papel de segundo violín y que la Historia habría, que es la única ciencia, habría de establecer el verdadero orden de las cosas. La Historia fue injusta con Engels, esa Historia en abstracto digitada a dedo por los académicos, esos que huyen de cada gota de realidad objetiva como la oscuridad huye del fuego.

Pese a que Engels viene de una familia burguesa, el padre tenía una hilandería en Machester, Inglaterra y otras diez en su ciudad natal, Bremen, Alemania, Federico tuvo que abandonar la secundaria (el liceo) con 16 años para aprender el oficio de industrial, el destino determinista de un hijo único y futuro heredero de una fortuna calculada en libras esterlinas. Pero, la frase hecha de que el tiro sale por la culata cae como un guante de gentleman al padre de Federico. Engels vio en primera persona la explotación del trabajo vivo de obreros, lo que va llevarlo a una indignación ética, y más que eso, se enamora perdidamente de una “miserable “(a los ojos de su familia) obrera de la fábrica del padre, Mary Burns, con quien tiene una relación de hecho. Es Mary Burns, que estaba ligada a la Liga de los Justos, quien introduce Engels con los inmigrantes radicales que profesaban el socialismo.
Engels lee ávidamente las obras de Hegel, los materialistas alemanes, y mucha literaria, empieza escribir sátiras religiosas y críticas literarias, el estudio de la economía política y de las ciencias naturales le hace adquirir un conocimiento enciclopédico.  De hecho, Engels se va declarar comunista mucho antes que Marx (mientras este aun no rompía con el democratísimo pequeñoburgués de  los jóvenes hegelianos a la cabeza de Bruno y Edgar Bauer), y es más aun, Engels llega a las concepciones del materialismo dialectico independientemente de Marx, aun sin conocerlo, y cuando le cae a las manos la crítica de la filosofía del derecho de Hegel de un joven Karl Henrich, eso le deja impactado. Junto a su esposa, Mary Burns, hace una investigación en las villas y barrios obreros de Manchester, lo que le lleva a escribir con 24 años, la situación de la clase trabajadora en Inglaterra, texto que también impacta a Marx, todavía aun sin conocer personalmente a Engels. Los dos se tenían referencias mutuas, y cuando en 1844 se conocen en la oficina de Arnold Ruge (con quien Marx tenia sociedad con el periódico Anales Franco-alemanes), el único entusiasmado es Engels ante un Marx frio y distante. Le alcanza a Federico dejar un artículo en el escritorio de Marx, para publicar en el periódico, antes de salir por la puerta decepcionado, el articulo era, “esbozo para una crítica de la economía política”, si Marx se había impresionado con el minucioso estudio sobre la clase obrera de Engels, ese segundo artículo da un verdadero giro epistemológico en su cabeza, porque hasta entonces su horizonte teórico solo llevaba a la crítica de la propiedad privada desde la óptica del derecho. Marx conoce, de la pluma de un joven de 24 años a David Ricardo, Adam Smith, los economistas clásicos ingleses y la crítica a la economía política burguesa. Es Engels quien lleva a Marx al estudio de la economía, y es ahí que los académicos no son honestos, nunca citan la enorme influencia de Engels sobre Marx, después de ver uno en el otro al que complementaba su labor teórica. Su primera obra conjunta es “Critica de la Critica critica” (bautizada así por la esposa de Marx, Jenny Von Westphalen), cuyo editor cambia el nombre para “La Sagrada Familia” justo porque atacaban las premisas teóricas de los líderes de los jóvenes hegelianos, los hermanos Bruno y Edgar Bauer, subsumidos por una crítica religiosa al estado Prusiano sin nunca llegar a la crítica social de las relaciones existentes y arremeterse en su totalidad contra el status quo vigente. Es Engels quien propone el cambio de nombre de Liga de los Justos a Liga Comunista. Es Engels quien da los lineamientos para la escritura del Manifiesto del Partido Comunista, con su “Principios del Comunismo”, que Marx tacha de catecismo comunista, pero que es génesis de una exposición de principios y objetivos muy claros. Le toca a Engels amenizar las penurias económicas de Marx con constantes giros en efectivo mientras este era perseguido por toda la policía del centro de Europa, y como no todos son perfectos, sino perfectibles, Federico tuvo que asumir la paternidad de un hijo que Marx engendró en su empleada.
Engels, que había hecho el servicio militar era el gran especialista estratégico de la Revolución, con innúmero escritos militares. Llega a tomar las armas en 1848 en plena Primavera de los Pueblos. Con la crisis económica mundial de 1858, Engels que tenía un asiento en la Bolsa de Valores de Londres habla con entusiasmo del fin del capitalismo ante los ojos aterrorizados de la burguesía londinense.
Con la muerte de Marx, le toca a Engels recopilar, complementar (además era el único que entendía la letra de Karl) y editar los dos tomos siguientes del Das Kapital.

La Academia llama a Engels de un simplificador del pensamiento de Marx (como si hubieran contradicciones antagónicas en el pensamiento uno del otro). Hay cierto pragmatismo engelsiano en su “Dialéctica de la Naturaleza” cuya introducción es una obra maestra del pensamiento universal, pese a que el contenido de los demás capítulos es cuestionable: muchas tesis científicas aceptadas en ese entonces dejaron de tener validez, no por culpa e Engels, sino por el avance de la ciencia misma. Lleva el materialismo a los estudios etnológicos y antropológicos con “El origen de la familia, Propiedad Privada, y del Estado” cuyos únicos errores particulares son los límites de estas ciencias mismas en pleno nacimiento.

Fue un luchador incansable, un teórico minucioso y compañero de Marx por más de 40 años y dedico toda su vida a la cusa de las grandes mayorías, de la clase trabajadora. Menospreciado por toda la canalla filistea que nunca quemó los dedos con una vela, que quiere invisibilizar su contribución lanzándole a los fuegos inquisidores del olvido, simplemente porque, como el mismo decía: “No compré con un diploma el derecho de pensar”.

 

 

*Eduardo Lohnhoff Bruno, es miembro de la Dirección Nacional de la Juventud Comunista de Bolivia.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *