El tango de la nación argentina

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Una de las cosas más sorprendentes que uno puede darse cuenta cuando visita Buenos Aires es la relativa juventud de la ciudad. Desde Bolivia donde los curriculums de historia nacional empiezan en Tiwanaku el hecho que los edificios más antiguos de los porteños tengan por mucho 300 años no deja de ser simbólicamente importante. Esta ciudad, y así mismo Argentina como nación, es en términos temporales del continente algo muy nuevo, al menos en contraposición de los 1000 años de Ciudad de México y los 1200 de Cuzco.

Pero la juventud de Buenos Aires también está marcada por una gran vitalidad, lo que era poco más que un pueblo de 45.000 habitantes cuando se proclamó la independencia en 1816 empezó a desenvolverse a partir del fin de las guerras civiles, volveremos sobre eso más tarde, a mitad de los 1860. La recuperación económica permitió el inicio de una lenta pero creciente migración. Primeramente españoles, luego portugueses e italianos, seguidos más tarde por franceses, eslavos, alemanes y árabes el puerto se volvió la puerta de entrada y crisol de los muchos que decidieron venir  a las américas a hacerse un hogar.

Los Franceses diseñando el centro en recuerdo de su amada y lejana París, españoles e italianos disputando codo a codo la gastronomía en cada restaurante y bar en los barrios, los alemanes construyendo ladrillo a ladrillo la ciudad y los los judíos abriendo tiendas en esta nueva tierra. Así, en esta mezcla intensa y dinámica donde cada uno de los llegados peleaban por  dejar su huella, nació Buenos Aires como algo tangible, desde el Teatro colón a las medias lunas, pasando por el rock de Sui Generis y el Tango.

En tanto Buenos Aires pasó ese proceso como ciudad y todas esas tensiones las materializó como comida, arte, arquitectura e incluso su forma particular de hablar el español Argentina lo vivió como nación. Nacida como nación mestiza, con una economía tan en ruinas que cada provincia tenía su moneda y subdesarrollada incluso para los estándares latinoamericanos este país se forjó a través de esta migración a gran escala que del puerto de Buenos Aires que se esparció por todos los rincones del país.

Pero esta nación creada a pulso con cada nuevo barco que llegaba fue hecha como reza el dicho: se necesitan dos para bailar un tango. Argentina desde que empezó a ser parida como idea en los cabildos posteriores a la revolución de mayo enfrentó una oposición dialéctica entre dos fuerzas: por un lado los terratenientes criollos de Buenos Aires y las provincias del centro, defensores de una república excluyente como en Estados Unidos y que buscaban un país a la medida de sus estancias. Por otro lado una combinación entre intelectuales radicales y hombres de a pie, defensores de una república integral y con una noción de patria inexistente en el otro bando. Esta diferencia puede ser resumida en dos términos: Lo nacional-popular contra la oligarquía.

Representados en su primera forma como la disputa entre San Martín y Rivadavia, este tango ha definido la historia de Argentina. Rosas contra Mitre en las guerras civiles de 1850, Perón contra el radicalismo en los 40, los Montoneros contra Videla en los 70, el Kirchnerismo contra el PRO en 2017. En tanto proyectos definitivamente antagónicos cada uno busca la eliminación del otro cada vez que se han enfrentado, ya sea democráticamente o militarmente.

El proyecto Oligárquico sueña con una Argentina blanca, capitalista y absolutamente elitista; con Mitre se encargaron de ayudar en el exterminio de Paraguay en la guerra de la triple alianza, con Roca llevaron a cabo la exterminación de los mapuches en el sur con la campaña del desierto, fueron los que en 1955 bombardearon el centro de Buenos Aires en el intento de golpe, son los que han llevado a cabo el único genocidio político en latinoamérica con la desaparición de 30.000 personas durante la dictadura militar. El exterminio del indio y la ejecución del revoltoso es el corazón de este proyecto de nación, visto recientemente en la desaparición y asesinato de Santiago Maldonado.

¿Y cual es el proyecto nacional-popular? Es el proyecto de San Martín, de madre guaraní y aliado de los mapuches. Es el de Castelli proclamando en Tiwanaku junto con el ejército expedicionario argentino que todos los aymaras y quechuas son bienvenidos como hermanos y ciudadanos en Argentina. Es Belgrano luchando codo a codo con Juana Azurduy e Ignacio Warnes por la libertad de Sucre y Potosí. Es los rosistas llamando a luchar en contra del Brasil esclavista en vez de a los hermanos Paraguayos. Es Perón llamando a la lucha contra el imperio norteamericano, es el Che de voluntario en la revolución Cubana, es Cristina de Krischner sustituyendo la estatua de Colón por la de Juana Azurduy en el centro de Buenos Aires.

En síntesis, el proyecto nacional-popular es la afirmación de que Argentina es pueblo, de que Argentina es morena, de que Argentina es latinoamericana. Y esa es la Argentina que como Bolivianos debemos apoyar.

Yusuf de Alarcón

 

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