El héroe de la guerra del Chaco que atemorizó al héroe judío

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Por Junior Nieto Quispe

 

En 1945 se pone fin a uno de los holocaustos conocidos en la historia de la humanidad. En este caso se puso fin a la política del Estado alemán en cuanto a las medidas contra la nación judía. Las leyes de Núremberg de 1935, como previa medida a “la solución final”, despojaban de la ciudadanía alemana así como los derechos y obligaciones con el Estado alemán, a esto se le suma la percepción negativa de mantener cualquier tipo de relación con los ciudadanos alemanes y la prioridad de expropiación o destrucción de los bienes. El objetivo fue desplazarlos fuera de Alemania. Y es en ese intento desesperado por huir de las políticas antisemitas nazis por la cual miles de solicitudes fueron negadas, pese a que ya se reconocía el estatus jurídico de los refugiados, en concordancia con el Pacto de La Sociedad de las Naciones (SDN), a la cual reconocían algunas naciones vecinas y trasatlánticas. Este tema fue debatido en la Conferencia de Evian, julio de 1938, donde el futuro primer presidente de Israel resumió el encuentro con una frase: “El mundo parece estar dividido en dos partes: una donde los judíos no pueden vivir y la otra donde no pueden entrar”; – Menuda ironía para Hitler – . Tal caso es comparable con la situación de Siria u oriente medio y sus refugiados, pues permitir el ingreso de estos refugiados supondría plantearse innumerables cuestiones que garanticen preservar la seguridad interna de los Estados receptores.

Es en esta lucha frenética en la cual ciertos individuos dispersos en diferentes espacios geográficos y tiempos, reconocidos o no reconocidos por su altruismo, hicieron lo imposible e inimaginable por rescatar aquellos que fueron sentenciados a la crueldad humana. Entre esos altruistas encontramos a una personaje clave en la historia boliviana. El Dr. Moritz (Don Mauricio) Hochschild (Biblis, Alemania, 1881 – Francia, 1965). Este individuo cuyos intereses económicos se encontraban en Bolivia y la sede principal de su empresa en Chile decidió obtener la ciudadanía argentina, al ser afectado por la Ley de Ciudadanía del Reich. Un individuo que se negó a ser un espectador más del genocidio ocurrido a la cual decidió actuar ante la injusticia generada por parte de la comunidad internacional al cerrar sus fronteras a los refugiados. Entonces, este capítulo en la historia boliviana empieza con José David Toro Ruilova, Presidente de la República de Bolivia (1936 – 1937), quien gracias a su amistad aceptaría con uno de los barones del estaño, Hochschild, la supresión de la restricción para el ingreso de extranjeros en general, mediante el D.S. del 1 de abril de 1937. Posterior a la fecha se tomarían medidas contradictorias para el ingreso de extranjeros así como los judíos, el M.N.R. también formaría parte, años posteriores, de la negación del ingreso de judíos a Bolivia.

Una vez derrocado Toro, en julio de 1937, Hochschild debió garantizar con el nuevo presidente el flujo migratorio que obtuvo con el anterior presidente del “socialismo militar”. German Busch Becerra, Presidente de la República de Bolivia (1937-1939), accedería a continuar el flujo migratorio de los judíos alemanes bajo una condición. Los judíos que ingresaran a Bolivia debían dedicarse a la agricultura prioritariamente. Quizás de aquella nueva amistad entre las dos figuras se hubiera tomado una medida (8 de julio de 1938) la cual el Ministerio de Relaciones Exteriores anunciaba al mundo. El acceso a tierras gratuitas para cualquier inmigrante sin tomar en cuenta el “problema judío” en el que Bolivia no era copartícipe.

La falla al compromiso entre Busch y Hochschild se manifestaría en las calles, donde a menudo se veía refugiados europeos en situación de indigencia y la falta de refugiados en actividad agrícola pese a la ayuda económica ofrecida por el Estado a los hacendados que contratasen a los inmigrantes.

El 24 de Abril de 1939, sería la fecha por la cual los bolivianos se atienen ante el anuncio de su auto proclamación como DICTADOR. Cuyo discurso planteaba que esa medida es necesaria para la vigorización de la Republica y su profunda convicción de servir honradamente y lealmente a Bolivia. Y como cualquier DICTADURA los medios de comunicación son advertidos ante cualquier intento contra el orden establecido, caso contrario la pena de muerte se les aplicaba. Entre otras medidas adoptadas – decantase el afán “nacionalsocialista” – existió un caso ejemplar de estas medidas, sería  el decreto del 7 de junio de 1930 en la presunción de liberar al país del imperialismo minero. Este decreto obligaba a los mineros a depositar en el Banco Central el cien por ciento de las divisas obtenidas por sus exportaciones.

“Yo no he llegado a la Presidencia para servir a los capitalistas. Ellos deben servir al país y si no lo hacen por su voluntad, lo harán por la fuerza. […]. Eso debían haber hecho mis antecesores, hombres muy sabios, sin duda; pero me toca a mí hacerlo: y lo hare ¡con el corazón! […].

Mediante ese discurso, el 15 de junio, German Busch Becerra dio a conocer a la población boliviana cual era la nueva medida política adoptada que engrandecería la nación. Soberanía. ​​

Y como era de esperar esta medida no fue bien recibida por los grandes mineros y al ser conocedores de la actitud del DICTADOR y sus métodos de poner fin a cualquier medida contra soberanista optaron por la comunicación vía la correspondencia, alusiva de sumisión y colaboración. Como el caso de Simón Iturri Patiño el cual no se opuso a la medida. Pero, ¿qué fue lo que obligó al héroe judío huir del país?

En contraposición a esta medida el cual se vio seriamente afectado Hochschild se comunicó mediante cartas dirigida a Busch, asegurando que tal medida solo afectaría a las inversiones pues quien no cumpliera con la medida sería catalogado de traidor a la patria. La medida sería definida como obra destructiva. A la par de esta misiva Hochschild conspiró contra el presidente intentando crear una presión a través de los mineros pequeños para que estos presionaran al gobierno para modificar el decreto.

Las acciones tomadas por Hochschild tuvieron la respuesta obvia a esperar por parte del DICTADOR Busch. Pues no solo se oponía a la ley, además se sumaba el quebrantamiento del compromiso acordado sobre los refugiados judíos y su dedicación a la agricultura.

Busch antes de dictar la sentencia convocó a sus ministros para que ratificaran la decisión que ya había meditado. El fusilamiento. Señalado como traidor de la patria poca esperanza le aguardaba a Hochschild pero ese no sería su destino pues la calurosa sesión de gabinete se encontraba polarizada y el papel para dirimir cayó en Busch.

El Señor Hochschild debe ser fusilado el día de mañana (6 de julio) a horas 6 de la madrugada.

Rápidamente sus ministros intentaron convencer a Busch aludiendo a que este señor contribuyó a la nación en reiteradas ocasiones, como su apoyo para conseguir capital para el fomento a la colonización. Busch reconocería las contribuciones de Hochschild a la república así como la clemencia por parte de sus ministros para frenar la ejecución. Tampoco se tomarían medidas de carácter económico contra el minero pero dejaba en claro que no toleraría un caso similar en el futuro ni lo consultaría con sus ministros.

Esta noticia se daría a conocer en la sociedad boliviana y por la cual Hochschild fue presto de los rumores y no dudó en salir del país de inmediato conociendo el temperamento de Busch. Hochschild se dirigiría a Nueva York.

Finalizo esta etapa histórica de altruismo y enajenación de poder con la reflexión hacia las personas que solemos ser testigos, pero rápidamente nos volvemos mudos y ciegos cuando entramos en contacto de forma directa o indirecta con los grandes problemas sociales del mundo o nuestro entorno, en correlación a los refugiados.

Más de 68 millones de personas fueron forzadas a huir de sus hogares en 2017 como resultado de la guerra, la violencia y otras formas de persecución, según un nuevo informe de la Agencia para los Refugiados de las Naciones Unidas (ACNUR). “Es la mayor crisis humanitaria desde la segunda Guerra Mundial”, dijo ACNUR.

Quizás estas olas de refugiados suscitadas en los cinco continentes no sean similares a las ocurridas en segunda guerra mundial, pero si existe esa tendencia de puertas cerradas a la cual los judíos se enfrentaron por causa de un Estado. La comunidad internacional por aquel entonces no tuvo como prioridad salvaguardar los refugiados sino combatir al objetivo. Nuevamente hoy la comunidad internacional conoce las causantes de las inestabilidades y crisis que surgen en distintos países y quienes ocasionan la terrible elección de refugiado. Pero hace caso omiso de la ”enfermedad” intentando buscar como subsanar los síntomas con ”parches’’, como la “carga compartida”. Y es en este momento que se destapan los prejuicios ocasionados por el 11S sumado a la crisis económica que atraviesa Europa que vuelven a cerrar las puertas a los refugiados. Esta reflexión no pide acabar con el Estado que crea el ‘’virus”, por el contrario busca hacer recapacitar en nuestro papel en este problema. La imperiosa necesidad de contactar con nuestras autoridades pues está en nuestras manos la decisión de cometer nuevamente el terrible error de dejarlos a su suerte y cubrirnos del mismo aura altruista que envolvió a aquellos héroes, hoy más presente que nunca. Con la presión en el gobierno este puede ser la voz que ponga en rectificación el papel de la ONU – hoy en día a la merced de intereses económicos y de disputas geopolíticas-.

Post data:

El decreto del 7 de junio no se puso en práctica ni una sola vez, anulada por el gobierno de Quintanilla el mismo año en octubre.

Este hecho histórico fue recogido a través de la biografía de Germán Busch. “Dos disparos al amanecer” de Robert Brockmann.

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