Deuda externa y opinadores: Una mala combinación

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Miguel Angel Clares Mamani*

Hace una semana varios analistas hablaron sobre la deuda externa del país en varios medios de comunicación, mencionando que Bolivia contrae una deuda cada vez mayor y que esto es una señal de crisis.

Por salud mental es recomendable hacer caso omiso a dichas opiniones. Es importante tocar el tema con fundamentos claros y consistentes debido a que dichas opiniones solo intentan cegar y  confundir a la población con respecto al concepto de deuda.

Se hace alusión a la deuda externa como si contraerla fuese un pecado o un sacrilegio cuando, por el contrario, sin endeudamiento varios proyectos no podrían realizarse por falta de financiamiento, tanto a nivel empresarial como nacional.

El endeudamiento no es motivo de alarma siempre y cuando exista una capacidad de pago, y es algo lógico: no puedes gastar más de lo que tienes. Así, si existe solvencia y capacidad de pago para cumplir con tus obligaciones crediticias el acto de endeudarse no es motivo para rasgarse las vestiduras.

En el caso boliviano, es cierto que la deuda externa ha ido creciendo durante los últimos años y, en 2017, el endeudamiento externo alcanzó los $us 9.108 millones, sin embargo, algo que no saben o no quieren saber los opinadores es que este nivel de deuda externa representa sólo el 24,8% del Producto Interno Bruto (PIB) para la misma gestión.

Y ¿por qué es importante conocer esto?, la razón es simple, el Producto Interno Bruto macroeconómicamente refleja nuestros ingresos como país, es decir, nuestra capacidad de pago ante dicha deuda. Por otro lado, los umbrales de endeudamiento de organismos internacionales como la CAN y el FMI alcanzan a 40% y 50%, respectivamente (ratio de la deuda externa con respecto al PIB).

¿Esto qué quiere decir?, que Bolivia se encuentra por debajo del límite máximo de endeudamiento, lo cual le da aún un margen amplio para contraer créditos. La economía nacional además de tener la capacidad de pago de la actual deuda externa, también tiene el margen para poder endeudarse más porque posee los ingresos suficientes.

Otro punto importante del acto de endeudase es que este pasivo no debe contraerse para pagar otras deudas o cubrir déficits, como está ocurriendo en países vecinos. Esta debe destinarse a proyectos que en el largo plazo generarán mayores recursos para el país, traducido en tasas de rentabilidad que serán mayores a las tasas de interés de dicho préstamo, algo que sin duda está ocurriendo en Bolivia, un ejemplo de muchos son las inversiones que se realizan en proyectos de infraestructura productiva, que tienen tasas de rentabilidad atractivas para el país (alrededor del 20%), frente a las bajas tasas de interés a las cuales se contrató la deuda (5%).

En conclusión, Bolivia posee un buen margen de endeudamiento y destina de forma óptima los recursos de esta, por lo que la sostenibilidad de la deuda es estable y seguirá siendo así bajo los lineamientos y medidas que se siguen implementando con la actual política económica.

(*) Miguel Angel Clares Mamani es Economista y dicta clases de Economía Fiscal en la UMSA.

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One Reply to “Deuda externa y opinadores: Una mala combinación”

  1. “… que tienen tasas de rentabilidad atractivas para el país (alrededor del 20%), frente a las bajas tasas de interés a las cuales se contrató la deuda (5%).”

    Creo que este fragmento de tu artículo es clave, aún así consideró que la verdadera situación de las empresas públicas es otra, por otra parte tienes que considerar un concepto fundamental y básico de economía (costo de oportunidad) muchos proyectos que hoy están siendo financiados con deuda externa podrían haber sido financiados con recursos propios (fíjate en el presupuesto cuanto se ha destinado a canchas coliseos museos viáticos,etc)
    Por último creo que deberías fijarte que durante los últimos 4 años hemos tenido déficits consecutivos

    Cada año la inversión pública aumenta más y más y aún así la tasa de crecimiento esta cada vez más baja

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