Crisis de migrantes en el mundo: Venezuela, Siria, Libia, Afganistán, etc.

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Por: Jose Llorenti

 

La crisis de migrantes que acaece actualmente en el mundo moderno solo es superada por la que existió en el siglo XX en plena 2da Guerra Mundial.

 

Las migraciones masivas son una constante en la historia, tanto en el antiguo mundo como el denominado moderno. Es normal escuchar personas decir que dejaron su país de origen por buscar trabajo u oportunidades en otros lugares, en Bolivia por ejemplo la cantidad de personas que migraron a España en los años 90s es considerable, o también a Argentina, lo mismo que sucedió en México en los últimos 30 años con un constante flujo de personas a Estados Unidos.

Lo que llama la atención no es el hecho de la migración, que como se dijo en el anterior párrafo fue una constante y se debía a problemas de acceso a oportunidades (laborales y/o económicas), sino que actualmente, fuera del aspecto cuantitativo (la cantidad de migrantes actual es similar a la que sucedió en la 2da Guerra Mundial), es el aspecto cualitativo, es decir, el por qué las personas están dejando sus tierras de origen para buscar oportunidades de sobrevivencia en otros lados.

Según Oxfam Internacional en el 2017, ya existían más de 65 millones de personas en todo el mundo que han sido obligadas a dejar sus países para encontrar formas de sobrevivir en el exterior, entre estas personas muchas son refugiadas que escapan de conflictos bélicos. Solo el Mar Mediterráneo en estos últimos 10 años se llevó la vida de 3.000 personas que murieron ahogadas al escapar de sus países, fundamentalmente de Libia, Egipto o Túnez.

En concomitancia con lo aseverado, es menester resaltar que desde el año 2001, las migraciones producidas en el medio oriente y en el norte de África se han visto incrementadas por la supuesta guerra contra el terrorismo impulsada por los Estados Unidos y sus aliados, resaltan en estos conflictos la guerra de Afganistán, la insurgencia islamista en Nigeria, la invasión a Irak, la insurgencia de Al-Qaeda en Yemen, la guerra en Pakistán, la guerra civil en el cuerno de África en Somalia, los conflictos de la Primavera Árabe, las intervenciones militares estadounidenses mediante su brazo operativo de ISIS (DAESH) en Libia y Siria, etc.

A estos conflictos es necesario aumentar la crisis humanitaria en Venezuela, también impulsada por el bloqueo económico estadounidense y las constantes desestabilizaciones sociales y políticas contra el gobierno de Chávez en otrora, y del presidente Nicolás Maduro actualmente.

Cada país tiene su propia realidad, por ejemplo Afganistán está viviendo una etapa de “posconflicto”, considerada así por organismos internacionales donde las personas están regresando a su hogar después de la guerra, sin embargo, la revista “Migraciones Forzadas”, especializada en este tipo de conflictos sociales, asevera lo contrario, solamente en el primer semestre del año 2015, casi 80.000 afganos han solicitado asilo en la Unión Europea, cifra que supera por 3 veces la que se presentó el año 2014, y eso sin contar la cantidad de personas que dejan su país de manera ilegal. Si este dato se actualiza es probable que las cifras no hayan disminuido. La realidad de Somalia es similar.

Es necesario mencionar otro país que fue presa de los intereses geopolíticos y geoeconómicos de Estados Unidos y sus aliados: Irak.  A pesar de que las tropas estadounidenses abandonaron el país paulatinamente desde el año 2011, no dejaron el país completamente, razón por la cual el año 2017 el movimiento popular Kataeb-Hezbolá pidió el retiro completo de tropas invasoras a su parlamento, caso contrario tomarían las medidas correspondientes para expulsar a los invasores. En el caso de los migrantes irakíes, el país está atravesando una época de retorno después de una década de guerra y de cientos de miles de desplazados y de refugiados en  países vecinos y en Europa, y al contrario de lo que sucede en los países nombrados, Irak recibe migrantes Sirios junto al Líbano constantemente.

El caso de Irak es la otra cara de la moneda de las migraciones, un país tratando de restaurar su estabilidad usurpada por una década de guerra, recibiendo a los migrantes sirios que escapan de los problemas internos que se suscitan en su país, sin embargo, es menester resaltar como precedente de lo que sucede por las invasiones estadounidenses en el mundo.

Siria es actualmente el país que más migrantes envía al mundo debido al conflicto armado entre su gobierno y los rebeldes de DAESH financiados por Estados Unidos y la OTAN, se considera que casi 5 millones de personas han dejado su país estos últimos años y 450 mil han muerto.

Libia, después del asesinato de su líder Muamar Gadafi por parte de los rebeldes libios financiados por Estados Unidos, se ha vistoinmersa en una vorágine económica, política y social de magnitudes enormes. Solamente en el primer semestre del 2017, 120 mil migrantes han escapado de Libia con rumbo a Europa, fundamentalmente a Italia, país que recibe el 85% de las migraciones provenientes de Libia. Empero, esa es solo una parte del conflicto, muchos migrantes de otros países que van a Libia esperando escapar a Europa, es decir, que usan a Libia como “país de paso”, han sufrido torturas, violaciones e incluso han sido esclavizados por toda una red de tráfico de personas que desarrolla sus actividades en aquel país. Toda esta información se encuentra en un informe publicado por Oxfam Internacional el año 2017 titulado “Torture, rape and slavery in Libya: whymigrantsmust be abletoleavethishell”.

Libia, Siria, Afganistán e Irak son casos particulares de esta crisis de migrantes que se suscita en todo el mundo, cada una con sus características y con sus propias narrativas, algunas “levantándose” de los conflictos bélicos como el caso de Irak, y otras como Siria que se hunden cada vez más.

En este sentido, al otro lado del mundo se tiene a Venezuela, un país rico en petróleo, que manifestó su rechazo a la imposición estadounidense hace ya casi 20 años y que está padeciendo el castigo por haberse “portado” mal ante el imperialismo estadounidense. Solamente el año 2017, la cantidad de personas que dejaron Venezuela para vivir en otros lugares de América Latina es de 900.000, un 900% más que el año 2015, y una cifra que crece día a día. Los venezolanos se esparcen entre Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia, Chile o Brasil.

Los países que nombramos en este artículo, y muchos otros que podrían nombrarse, tienen en común el que su migración no se basa en que sus pobladores deciden irse para buscar cumplir sus sueños o buscar crecimiento personal o social, sino que son obligados a dejar sus países ante las condiciones paupérrimas en que se encuentran sus países fruto de sanciones económicas, políticas y militares del gobierno de Estados Unidos y de sus aliados. A esta lista de países se puede añadir Yemén, Somalia, Nigeria, Palestina, Sudán del Sur,etc.

Las consecuencias de las migraciones masivas son muchas y dependen de los lugares donde ocurren, sin embargo, se podría nombrar unas cuantas que podríamos considerar generales, como el aumento de xenofobia en los países que reciben a los migrantes, el colapso de servicios básicos, el incremento de enfermedades, el aumento de muertes, torturas y violaciones en las fronteras, el racismo, etc.

Para finalizar este corto artículo, hay que destacar la relación que existe entre países que tienen combustibles fósiles y recursos naturales escasos y valiosos para las grandes potencias y los países que expulsan más migrantes a todo el mundo, una relación que puede ser proporcional y que demuestra los intereses ocultos que se presentan entre las grandes élites plutócratas del mundo y la geopolítica de sus intereses con la soberanía de los pueblos.

El problema de las migraciones es un problema geopolítico y geoeconómico.

 

 

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