Con un bono compensatorio no alcanza

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El único regalo de navidad para el pueblo argentino es seguir resistiendo a los cambios bochornosos por parte del Gobierno Nacional macrista, bajo el manto de  que somos un país democrático: los pobres son cada vez más pobres y los más ricos son los beneficiados.

Tras días de incertidumbre, un congreso minado de fuerza policial, represión justificada, el paquete de la Reforma Previsional pensada por Cambiemos tuvo el quorum necesario para ser aprobada. Con 127 votos a favor, 117 en contra y 2 abstenciones el recorte llega puntualmente a los jubilados, pensionados y aquellos que reciben la Asignación Universal por Hijo (AUH). Se trata de medidas que por el momento serán paleadas con un bono compensatorio entre 375 y 750 pesos “por única vez”  pero más adelante afectara con mayor medida.

El futuro de todas y todos los trabajadores depende de las prestaciones, movilidad y especulación de los que manejan los fondos del país. Desde el año 2012 el Fondo Monetario Internacional (FMI), intenta intervenir en las medidas económicas, bajo demandas públicas y presiones como, “recortar las prestaciones y retrasar la edad jubilatoria”, sin duda estas peticiones no se ejecutaron porque nos encontrábamos bajo una gestión política a la que le importaba más los intereses del pueblo y no los pedidos del FMI.

El gobierno de Mauricio Macri hoy cumple con las demandas del Fondo Monetario Internacional, entre ellas la previsional que es ley desde el martes 19 de Diciembre a primeras horas de la mañana.

Represión Justificada:

Históricamente el pueblo argentino sale a las calles para festejar, reclamar pero sobre todo exigir sus derechos como cualquier ciudadano. La característica principal de la gestión de la alianza cambiemos, es militarizar cualquier espacio público, con el discurso de que necesitamos mayor seguridad y “controlar la zona” para que no haya disturbios y se puedan realizar las cosas con mayor “normalidad”.

El jueves 14 de diciembre el escenario no reflejaba las palabras por las cuales los funcionarios del gobierno justifican las medidas que toman frente a los ciudadanos. Balas de goma, gases eran parte de la movilización pacífica planteada desde un principio pero que no pudo ser a causa de un grupo de cuatro o cinco manifestantes infiltrados entre la gente. Se vio el mismo panorama el lunes y martes de esta semana donde concluyeron las sesiones del poder legislativo.

La conferencia de prensa que dio ayer el Presidente Mauricio Macri,  mantiene el mismo tono de campaña sin dar explicaciones de los hechos ocurridos, felicitó a la policía por la tarea realizada y sostuvo que la ley aprobada no ajusta a los jubilados, en verdad los beneficia.  Está claro que se da por aludido sobre los cacerolazos sin hacer alguna autocritica o reflexión sobre lo sucedido. Así mismo, remarca que hubo sectores que intentaron impedir el funcionamiento del congreso, “pero a pesar de todo la democracia funciona”.

A pesar de una masiva movilización al Congreso, el paro de la Confederación General del Trabajo (CGT) y los cacerolazos  en toda la provincia, la reunión de Macri con su gabinete no tuvo replanteos y simplemente se basó en felicitaciones por los resultados obtenidos.  Aseguró que la violencia y todo lo sucedido fue “orquestado”, al igual que el  jefe de gabinete, Marcos Peña, mantienen el discurso de culpar al kirchnerismo y a la izquierda por “la violencia política”.

Cambiar el foco de la problemática es otra de las formas principales de esta gestión para cubrir todas las medidas económicas que se están llevando a cabo, con una inflación que sobrepasa los límites de cualquier familia que hoy en día no le alcanza la plata para llegar a fin de mes.  El presidente de  Argentina se dedica con moralidad a interpelar en la sensibilidad del pueblo, justifica la violencia y represión avalando el accionar de los efectivos, dejando de lado los hechos por parte de la Policía de la Ciudad y las fuerzas federales.

Va más allá de un pin pon de partidos políticos, estas nuevas medidas votadas en el congreso no dejan de ser parte de una decisión política y beneficiaria al Fondo Monetario Internacional, seguiremos sujetos a determinaciones de empresarios y  economistas extranjeros que trabajan para los más ricos; por ahora y hasta que no se cambie verdaderamente la estructura política, económica y social desde Latinoamérica para el pueblo latinoamericano, seguiremos siendo títeres del mercado.

Juliana Cingolani

Comunicadora Popular Argentina

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