Césare Battisti y las contradicciones de un gobierno progresista

Las sangrientas dictaduras militares en Sudamérica tenían el objetivo de impedir el avance de los sectores  populares, del “peligro rojo” con la bota negra del fascismo. En los años 70-80 las cúpulas militares, obedeciendo directrices del imperialismo estadounidense, sus embajadas en cada país instauraron el Plan Cóndor, una coordinadora fascista cuya herramienta era el terrorismo de Estado: torturar, asesinar y “desaparecer” a militantes de izquierda o todo aquello que pareciera de rojo. Más de 80 mil asesinados y casi medio millón de personas encarceladas (que significa la más cruenta tortura previa) fue el saldo de esta maquinaria del terror fascista en su lucha contra el fantasma del comunismo.

En Bolivia, cuando parecía que hasta EEUU había retirado apoyo a las dictaduras militares y desarticuladas el Plan Cóndor, viene el golpe de García Meza en 1980, una especie de sanguinario anacronismo histórico, costó la vida de Marcelo Quiroga Santa Cruz y muchos otros luchadores sociales. El Estado tomaría el control de la producción y comercialización de Cocaína para el mundo, una suerte de narcodictadura fue implantada.

Pero es en el gobierno de Paz Estenssoro, en 1986, que la relación Estado-Narcotráfico e injerencia de EEUU va ser visibilizado.  El asesinato del naturalista Noel Kempff Mercado por supuestos narcotraficantes brasileños en la meseta Caparuch, en la serranía de Huanchaca. La retardación de más de 72 horas para el envío de efectivos por parte del gobierno al lugar del asesinato de Noel el piloto y un guía. La DEA (Drug Enforcement Administration, La administración para el control de drogas de EEUU) impidió que vaya un helicóptero hasta el local de los hechos. El encubrimiento de los homicidas por parte del gobierno del MNR y de la DEA era claro. Se abrió una comisión en la asamblea legislativa para investigar el caso, que se cerró a prisas, sin investigar, sin llamar testigos, y en un pacto entre ADN y MNR encierran el caso.
En el año siguiente, el diputado cruceño del PCML, Edmundo Salazar Terceros, indignado con el encubriendo del MNR reactiva la comisión para investigar el asesinato de Noel Kempff Mercado, también hacia parte de esta comisión el diputado del PS-1, Roger Cortez (cuando era coherente). En un trabajo de investigación profundo y metódico, el diputado Edmundo Salazar consigue testimonios claves del ciudadano estadounidense Stephen Anthony Green Yougman. Se hace amigo del también estadounidense Ronald Bruce von Lindenberg, quien le dijo que era inversionista y quería empezar un negocio en la meseta de Huanchaca, quería empezar un negocio de madera y estaba comprando  tierras pertenecientes a varios militares, compraron el terreno en la Meseta de Huanchaca y al tiempo se empezó a construir un aserradero y una pista para avión. Al poco tiempo apareció en la sociedad el veterano piloto del ejército estadounidense Happy Milles, muy amigo de Linderberg y que hacía constantes vuelos de Huanchaca a las Bahamas. Fue entonces, que Setphen A. Green abandona la sociedad porque era notoria y gritante las actividades narcotraficantes de Linderberg y Milles. El diputado Edmundo Salazar tenía grabaciones, documentos y fotos que comprobaban el involucramiento de militares bolivianos y estadounidenses en un gran esquema de lavado de dinero del narcotráfico al Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI), con sede en las Bahamas. Es más, la cúpula del gobierno del MNR y la DEA estaban involucrado en un esquema orquestrado por el propio presidente de EEUU, Ronald Reagan, en el caso conocido como Irán-Contra. EEUU vendía armas a Irán para que liberen rehenes estadounidenses y también vendía cocaína, blanqueaban el dinero en el Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI), y con este capital financiaba los contras, grupos armados para impedir el avance de la guerrilla sandinista en Nicaragua. Bolivia era una pieza esencial en este mecanismo por razones obvias (inmensos plantíos de coca). Noel Kempff Mercado (que además era socialista) era el chivo expitaroria perfecto para incrementar la presencia de la DEA en Bolivia, porque de ahí se destapó la mayor fábrica de drogas del mundo. La mayor presencia de la DEA incrementaría los negocios de EEUU y el financiamiento de los contra. El diputado Edmundo Salazar Terceros fue asesinado antes que pueda entregar todas las pruebas a la comisión que investigaba el asesinato de Noel Kempff Mercado. La soberanía de Bolivia era rifada ante los intereses imperialistas de EEUU. Éramos un país vasallo.

Esto cambió el 2005, con la llegada de Evo Morales a la presidencia. Un proyecto nacional-popular, progresista, de izquierda, enfocado en las grandes mayorías. Un país soberano que nacionalizó los hidrocarburos expropiando las multinacionales y que expulsó la DEA y el embajador de EEUU del territorio boliviano.

Esto hasta el caso de la entrega de Cesare Battisti, comunista italiano acusado injustamente por la justicia italiano de atentados terroristas. Cesare Battisti pasó 40 años escapando de la justicia del país europeo. La Francia de Miterrand no lo entregó, Lula le concedió asilo en Brasil, pero la llegada de Bolsonaro (de abuelos italianos) a la presidencia de Brasil y su línea fascista y anticomunista puso en peligro la vida del militante italiano. Bolsonaro consideraba un premio al neofascismo italiano su entrega y juro que lo haría personalmente. Cesare Battisti, ante el avance del fascismo brasileño solo podía pensar en refugiarse en un país progresista, de izquierda. Pidió asilo al CONARE, solicitud que nunca le fue otorgada, y pese a que el Estatuto del Refugiado de la ONU le respaldaba, la interpol lo atrapa y se le entrega a las autoridades italianas. Cuarenta años escapando de la ultraderecha italiana para ser entregado en bandeja al fascismo.

No creo que el gobierno del presidente Evo Morales se haya vuelto de derecha, esa posición ultraizquierdista no cabe aquí. Pero esa actitud de las autoridades no fue nada revolucionaria y resalta contradicciones internas o luchas de tendencias intestinas dentro del Estado. Sí hay un ala conservadora y contrarrevolucionaria. Solo cabe resaltar que al estratega político peruano Walter Chávez, cuando pidió asilo en Argentina y bajo la normativa internacional del estatuto del refugiado respaldado por la ONU, ni Macri lo  entregó a las autoridades peruanas.

Es tarea de los Movimientos Sociales defender y profundizar el Proceso de Cambio, combatiendo las tendencias contrarrevolucionarias intestinas para la construcción de una sociedad más justa e igualitaria en toda su plenitud: La sociedad socialista.


*Eduardo Lohnhoff Bruno nació en Santa Cruz, es militante de la Juventud Comunista de Bolivia y miembro de la plataforma La Resistencia.