CARTA ABIERTA A ADRIANA SALVATIERRA

Distinguida presidenta del Senado boliviano:

Desde el primer día que te vi activa en la política vi en tus ojos una política de raza, y cuando hablo de políticos no me refiero a politiqueros. Eres la renovación del proceso de cambio, los jóvenes te vemos como la  bandera de la continuidad de este proceso de cambio y es justamente por esto que los medios de comunicación de oposición pusieron los ojos en ti, porque no sabían por dónde atacarte, eres nueva, joven, mujer y cruceña; y lo más importante de todo boliviana por nacimiento, por ejercicio y por adscripción. Eres achachairú puro.

Durante toda mi vida como boliviana y cruceña vi como muchos se avergonzaban de ser bolivianos. Recuerdo desde el colegio hasta la universidad, como muchos compañeros, amigos y familiares se complejizaban de ser bolivianos y hasta buscaban la forma de “blanquearse” buscando a europeos o extranjeros: “hay que mejorar la raza” decían, lo importante para estas personas era lavarse de lo que significaba ser boliviano. Recuerdo que así como los negros norteamericanos se califican entre ellos para ver quién es más negro como el carbón, en Bolivia los bolivianos, allá por los años 90´s, veíamos quien era “más boliviano que el chuño”.

Recién, después de 13 años el valor del boliviano se ha resignificado, a tal punto que su concurrencia como moneda tiene mayor peso en la región.

Verás compañera, el testimonio que diste a los medios sobre la historia de tus padres no es una historia particular, es una historia que nos atañe a millones de bolivianos por padres que, ya sea por el infortunio económico que nos ofrecía el neoliberalismo después de las dictaduras, tuvieron que salir del país en busca de mejores condiciones de vida. Hoy muchos de esa generación hemos vuelto a nuestra patria, justamente porque lo que nos ha dado la lucha del pueblo contra las oligarquías es una verdadera patria y hoy podemos soñar con un futuro en nuestra tierra.

Millones de bolivianos por padres hay no solo en Chile, sino, en Argentina, Brasil, España y Estados Unidos. Que estoy más que seguro que aman más a Bolivia que muchos bolivianos que lo son por nacimiento. El problema ni siquiera es el tema de la nacionalidad, el problema es cómo se ejerce y adscribe la nacionalidad. Hay muchos ejemplos para esto: Simón Bolívar, Luis Espinal, Xavier Albó, Azcargorta, Pablo Escobar, Marcelo Martins, etc. ¿Sabías que el compositor del himno nacional de Bolivia es un italiano y después se fue a trabajar en la banda musical del ejército chileno?

Somos constructores del Estado Plurinacional de Bolivia, participes de la Patria Grande. Tantos hermanos y compañeros hemos tenido de diferentes países que han venido aportar en la construcción de este tiempo de virtuosismo político, económico y democratización social nunca antes vista en la historia de esta nación. Muchos de ellos hoy en día no pueden seguir trabajando aquí por clausulas chauvinistas que venimos arrastrando desde el siglo XIX en nuestra psique y nuestra constitución.

Cuando renunciaste a tu doble nacionalidad dejaste la bandera de muchos que tenemos doble nacionalidad y nos sentimos tan patriotas que cualquier boliviano. Dejaste de lado que en realidad la nacionalidad es; una etiqueta que nos puso la colonia y el republicanismo criollo. No importaba que fueras chilena, la gente te quiere por lo que eres siendo boliviana. El Che decía que era latinoamericano; boliviano en Bolivia, chileno en Chile, argentino en Argentina. Todos somos hijos de esta tierra.

Desconozco las razones por las cuales hayas renunciado a tu doble nacionalidad; si por presiones o por decisión propia, sin embargo, nos equivocamos, tu virtud no solo radica en que representas la renovación, a las mujeres y a la juventud, tu virtud siempre fue la fortaleza, por eso llegaste a donde llegaste; eres una mujer fuerte y valiente. No necesitas que nadie te lo diga.

¿Chilena? Si, ¡y qué carajo!, chilena como Víctor Jara, Los Prisioneros, Violeta Parra, Salvador Allende, como Pedro Telmo Caicano compositor de la tan famosa canción coreada por los 11 millones de bolivianos “yo quiero un mar”. Chilena como el difunto actor chileno Anibal Reyna quien defendió un acceso soberano al mar para Bolivia y tantos otros.

El chauvinismo nos ha hecho mucho daño; lo hemos confundido con las verdaderas aspiraciones nacionales y populares. Esta apenas fue una batalla, levántate, sacude el polvo y mira hacia adelante que hay una guerra que ganar joven presidenta del senado boliviano…

Ángela Justiniano