Breve análisis estructural de la posverdad. El ejemplo de Argentina

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El elemento de la pos verdad ha sido un eje axiomático de la nueva política de las clases conservadoras locales latinoamericanas ligadas al gran capital trasnacional a largo de esta reciente embestida política continental. El paradigma estratégico en la política activa de la derecha es, por lo pronto, manejar la óptica u opinión pública de masas para sus fines económico-sociales que son principalmente el asentar en el poder político ejecutivo a un representante de los estados profundos locales, es decir, un representante de los intereses económicos trasnacionales y del poder fáctico del país en cuestión. Eso si estos representantes de las oligarquías locales deben estar bien ligados y conectados a las dinámicas del gran capital trasnacional. Con estos medios de comunicación a su servicio, una vez en el poder, tienen la posibilidad de disfrazar mediante operaciones calculadas de comunicación, acciones políticas micro y ejecutivas macro que van desde ocultar la obvia reducción del consumo, ergo achicamiento de la economía para frenar la inflación, hasta los despidos masivos, toma escandalosa de deuda con entes “internacionales”, decretazos anticonstitucionales y la suba de las tarifas de los servicios básicos en índices que van desde el 200% hasta el 1500% bajo excelentes blindajes mediáticos que frecuentemente usan dos vertientes de manipulación discursiva:

1) la utilización de la semántica para disfrazar hechos negativos para el gobierno, presentándolos como aciertos mediante retruécanos del lenguaje o al menos no tan malos como en realidad son. También dentro de esta categoría entra el malabarismo de datos y números salidos de ONGs o incluso del mismo estado para relevar ciertas cosas útiles en campaña a los sectores conservadores y ocultar muchas otras que desalientan por completo cualquier intención de inversión productiva en el sector empresarial porque al existir herramientas financieras mucho menos riesgosas y que rinden a tasas preferenciales son las niñas mimadas por todos los capitales, así que nadie pone un peso en pagar sueldos. Estas actitudes irresponsables son al mismo tiempo para los capitales privados particulares de las clases medias altas y altas hasta los fondos de inversión de las mismas cooperativas y sindicatos, suculentos negocios de inversión en la misma deuda nacional.

2) la segunda vertiente de manipulación consiste en poner un escenario con una distracción pueril, lo suficientemente efectista para que lejos de las cámaras y titulares en primera plana se tomen decisiones ejecutivas que pasan por sobre las asambleas nacionales, siendo totalmente anticonstitucionales y actuando casi como una verdadera dictadura o también se da dentro del ínterin parlamentario donde se vive un verdadero mercado de carne en que los sobres con favores van y vienen por todos lados siempre en favor del negocio del gran capital. Un ejemplo actual concreto es el de la visión de los intereses corporativos del estado profundo en Argentina, que está en un momento de colisión entre su propaganda de clase, y la realidad consuetudinaria de los mercados. La fabricación de sucesos mediáticos es constante y necesario para el interés de manejar la sociedad al interés justamente de esta reestructuración de la concentración del capital desde los sectore medios y bajos hacia los sectores altos de la pirámide social. Reconozcamos que el discurso conservador trata de enmarcarse en un contexto arbitrario de “moral”, “eficiencia” y sobre todo “meritocracia” termino posmodernizado por el cual se trata de justificar la pérdida de oportunidades de ascenso social en las clases medias y bajas planteando que al final la cuestión del bienestar de las familias se basa en la competitividad de las cabezas de hogar reduciéndolo todo a argumentos de comentario de Twitter como algo así: “algunos están bien y otros están mal en base a sus méritos”, agregando toda la carga de prejuicios de clase que se plantea en el imaginario del “ecce homo” occidental y lo “meritocratico” que representa el prejuicio social y hasta étnico solapado por discursos de la tan supuesta “meritocracia” .

Al parecer dentro del aparato de propaganda y comunicación gubernamental Argentina tienen una interna muy centralizada dominada por la facción conservadora que les hace siempre como regla principal ser irrevocables, nunca dar marcha atrás con la defensa de la bajada de línea que se plantea por día en la mesa de coordinación mediática. Es más, cuando los temas a tratar en foros públicos son muy negativos para la imagen del gobierno en la opinión pública y que la resistencia generaría más bien más anticuerpos en la opinión pública en lugar del efecto que necesitan generar para manchar de intrigas a su adversario, la jefatura de “trolls” (dígase de los operadores y creadores de contenido para redes sociales en favor del gobierno y que son asalariados con este fin) instruye a los operativos que manejan 30 o 40 cuentas falsas que simplemente no reaccionen a los posts en contra el gobierno, dejando al que reclama públicamente sin respuesta de nadie, al mismo tiempo que ningún “troll” gubernamental comenta en favor de la medida en las publicaciones de los multimedios al servicio del poder fáctico para evitar la respuesta de la contraparte. Todo se ejecuta de manera táctica esperando cierto tipo de respuesta de la opinión pública.

Hace más de un año que los esfuerzos del gobierno de Cambiemos están consiguiendo grandes avances en controlar la opinión pública mediante las redes sociales creando “medios alternativos” que son terciarizaciones de la gran multimedios Clarín o de las otras corporaciones mediáticas como La Nación, quienes repiten las informaciones que dicta el poder financiero. Una cosa que llama la atención de estos medios privados al servicio del gobierno conservador/liberal que a su vez está al servicio de los grandes intereses transnacionales, sobre todo anglo europeos es que son militantemente, rabiosamente y delirantemente divergentes a la realidad Economico-social reinante, de carne y hueso e inflación galopante que vive el hombre promedio o la familia tipo de Argentina. Realidad que las grandes mayorías desligadas de los beneficios de la relación directa con el gran capital notan en su propio cotidiano sobre todo en el efecto de los ajustes en el precio de los productos básicos y los servicios distorsionados por la flotabilidad del tipo de cambio del dólar y las permisivas ofertas de negocios financieros a los inversores extranjeros a los que dan tazas de rendimiento al 25% a 31 días premiando la especulación y desincentivando la inversión productiva que se debería traducir en generación de empleo.

La economía se está dólarizando rápidamente y la intención del gobierno conservador es la apertura total de mercados para los productos tecnológicos e industriales, abocándose exclusivamente a un proyecto de país agro exportador donde la tecnología sea importada de los centros metropolitanos occidentales, mientras que la matriz económica argentina se dedique a la producción de alimentos y permita la expoliación minera a destajo, es decir se limiten a la exportación de soja, trigo y minerales raros y primarios. Este papel lo ha tenido Argentina por décadas durante los distintos gobiernos militares y conservadores dentro de la realidad de los mercados internacionales y la geopolítica estratégica occidental durante casi todo el siglo XX hasta la aparición del peronismo y su acenso con Perón y Evita y posteriormente con Néstor y Cristina Kirschner. Después del 2001 en que el default dio un sacudón a la clase media argentina que había sido educada bajo preceptos eurocéntricos, no podían creer que esos a los que consideraban primero sus más eximios economistas les habían destruido la economía y desfalcado las cuentas bancarias de los ahorristas para asegurar una década más de bienestar europeo y pago de deudas. Pero fue así, en resumidas cuentas.

Aún con toda una gran clase media afectada en su poder adquisitivo se escuchan los apoyos a este actual gobierno conservador/liberal, por más absurdo que parezca ambos partidos integrantes del gobierno representan eso dentro del esquema de Cambiemos: el PRO conservador y la UCR liberal. Hay muchos niveles de lectura que van desde la expresión de casta y también expresiones de fanatismo étnico y religioso que han encontrado asidero político dentro del esquema de la derecha Argentina hoy en el poder. Están ahora, una vez más, los mismos nombres que endeudaron hasta el default en el pasado no muy lejano en esta era de la singularidad tecnológica a Argentina y están haciendo lo mismo que hicieron antes pero con mayor blindaje mediático y cinismo descarnado.ç

Algo similar quiere repetirse en en escenarios como Brasil y la reinstalación de un nombre como el de Henrique Cardozo, no vaya ser que en Bolivia nos salgan con alguna nueva sorpresa desde la vieja guardia. Sabemos muchos cuales son estos medios que representan la posverdad en Bolivia, su análisis debe ser metodológico para comprender los hechos que se dilucidan mediante su de construcción. Su análisis nos permite dilucidar los caminos de la estrategia de comunicación desde la posverdad funcional a los poderes fácticos para llegar a sus fines políticos y económicos

Juan Alberto Guerra

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