Argentina: Identificación con el agresor

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Este artículo viene a ser una complementación al anterior que se escribió con respecto a las sociedad “insolidaria” de la era de la posverdad.
En este analizaremos brevemente la praxis social del poder frente al sometido que en la era de la posverdad ha dejado de ser “el gobernado”.

Comprender más allá del fenómeno comunicacional los sucesos políticos que han acaecido recientemente en la coyuntura política tanto en Argentina como en Brasil va mas allá de una lectura superficial y falso precepto moral con el cual la derecha organizada demuestra su supuesta vocación republicana, tiene que ver con una dinámica de psicología de masas que angustiantemente le recuerda a muchos de nosotros, escenarios orwellianos o huxlianos en este caso que se mezclan terroríficamente con escenarios del pasado que se vivieron en america latina bajo el ala y el consejo de los organismos injerencistas de la geopolítica del consejo trilateral y sobre todo de los intereses financieros acumulados de la banca angloeuropea.

Profundicemos el tema en cuestión entonces.
Cuando nos sentimos agobiados por una amenaza ineludible, nos “identificamos con el agresor” (Ferenczi, 1933). Con la esperanza de sobrevivir, sentimos y nos “convertimos” precisamente en lo que el atacante espera de nosotros, en cuanto a nuestra conducta, percepciones, emociones y pensamientos. La identificación con el agresor está en estrecha coordinación con otras respuestas al trauma, incluida la disociación. A la larga, puede volverse habitual y llevar al masoquismo, a la hipervigilancia crónica y a otras distorsiones de la personalidad.

La identificación con el agresor que propone Ferenczi, es nuestra respuesta cuando nos sentimos agobiados por la amenaza, cuando hemos perdido la sensación de que el mundo nos protegerá, cuando estamos en peligro sin posibilidades de escapar. Entonces hacemos desaparecer nuestro self. Esta respuesta sucede bajo disociación de la experiencia presente: como camaleones, nos mimetizamos con el mundo que nos rodea, exactamente con aquello que nos atemoriza, para protegernos. Dejamos de ser nosotros mismos y nos transformamos en la imagen que algún otro tiene de nosotros. Esto sucede de manera automática.

Traspolemos lo desarrollado por Ferenczi al ámbito socio político a nivel macro.

Un gobierno actual de Argentina que ha mentido en la mayor parte de sus promesas de campaña y que ha empobrecido a 5 millones de argentinos denota un alto nivel de desapego por el interés colectivo y por el destino económico de las clases mas vulnerables. Se ha mostrado claramente como un depredador social que en el grado mas perverso, disfraza esta vocación represiva, hipócrita y servil a los grandes poderes concentrados bajo una máscara de marketing de la alegría la cual vemos todos los días en los medios de comunicación que son propiedad de grupos económicos relacionados directamente al interés del capital extranjero.

¿Es posible que a pesar de que en la empírica este gobierno esté empobreciendo a la clase media y baja exista un carácter de “empatía” política viniendo de estos sectores para con el gobierno actual neo conservador?

Pues se ha demostrado en la ultima votación que si. Que existe un apoyo por parte de sectores que no son precisamente los que el gobierno actual esta beneficiando, que son los sectores con capital e ingreso alto. ¿A qué se debe esto?? ¿Es tan simple como explicarnos esto según la operativa de medios concentrados y las contadas, además de inevitables, relaciones corruptas de algunos ex funcionarios del gobierno anterior??…. ¿Es realmente la motivación final?, esto lo pregunto varias veces ya que el actual gobierno es en su gran mayoría el mismo gabinete que perteneció a la alianza radical que gobernó durante el desastroso 2001 que llevó al default al país al default debido al saqueo y comprobados actos de corrupción de estos funcionarios quienes mediante argucias legales y sobornos, salieron bien librados de los juicios que se les hizo en su momento. Muchos de ellos lograron sortear los juicios debido a sus fueros políticos como diputados y senadores nacionales además.

No creo que sea tan sencillo, menos como justificación o respuesta final al fenómeno de giro a la derecha. Menos la diatriba al progresismo por la “corrupción” sea la calve para entender este fenómeno electoral. Simplemente esa necesidad de remozar la pseudo moralista dogmática “republicana” que dicen defender algunos operadores políticos y referentes del discurso neo conservador que arguyen que la perdida de votos del progresismo se debió a la “corrupción” no se debería asentar como matriz teniendo tantas incongruencias, tantas inconsistencias e hipocresía.

¿Entonces de donde es que viene este apoyo electoral al verdugo de las clases sometidas? Viene mas que nada de la Identificación con el agresor por parte de los sectores bajos y medios de la sociedad. Viene de la necesidad de supervivencia mediante la adaptación por el terror a la agresión directa o a la perdida del statu quo actual o a perder aun más de lo que ya se esta perdiendo. Son justamente las clases mas afectadas que al ver el tremendo daño ocasionado por las medidas económicas y la agresividad que aplica el actual gobierno argentino se disocian esperando satisfacer las necesidades del agresor en busca de la supervivencia. Actúan como agresores siendo ellos las victimas directas, asumiendo inconscientemente que de esa manera no serán mas las victimas del agresor si lo complacen. A nadie le gusta ser victima, a nadie le gusta recibir palos y que le duelan. Siempre hay la posibilidad de recibir los bastonazos con alguna dosis de anestesia de la posverdad que haga que el dolor sea luego asimilado por uno mismo como parte “responsable” del estado actual. Esto ocurre cuando los medios señalan y remarcan que en los 12 años de gobierno peronista anterior al actual gobierno hubo otro que fue “corrupto, ladrón, saqueador” y todo lo que le sea necesario para asentar el discurso “republicano” entre los agredidos y que hace que estos tengan claro que también su elección anterior fue en gran parte “responsable de su miseria actual” y que ahora “hay que pagar la fiesta” (endeudando sin control). Es toda una estrategia para de esa manera mediante el terror sublimado conseguir la sumisión del electorado y la cooperación de las clases afectadas para que de esa manera no se utilice con mayor presencia a la fuerza publica represora, incluido el ejercito. La estrategia fue siempre llegar a este punto, al que en la cotidianidad los argentinos te lo explican como el fenómeno de “votar a ganador”, no importando que la victoria de este signifique la ruina del mismo individuo. Este votante totalmente disociado y alienado por el poder de la prensa y del terror sublimado hacen que defienda las políticas de ajuste, el terror, la pauperización de su propia clase, etc… . ¿Cómo se hace esto? Obligando a los receptores del mensaje a ponerse en una posición casi primitiva, desatando el instinto de supervivencia y el cerebro reptiliano primitivo que le hacen identificarse con el agresor para de esa manera no sentir que la miseria toca a su puerta por razones políticas directas a su realidad coyuntural macroeconómica actual que son resultado de las decisiones político-economicas actuales.

El individuo las sublima y prefiere conferir el origen de su miseria, no al ajuste estructural macroeconómico ni al cambio de matriz productiva, ni al ingerencismo geopolítico de las potencias hegemónicas. Prefiere reducir la explicación a ver el pasado como fuente inequívoca de su situación que además es sugerida por los grandes medios de comunicación, como en parte su propia culpa, así el individuo que confía en estos medios con los que ha sido criado desde la infancia y que gozan de su abnegada credibilidad, no tiene otra salida que la de su disociación, una vez mas identificándose con el poder que lo someten, de otra manera el individuo siente que esta completamente abandonado incluso del estado represor y que deja a su suerte al mismo individuo y su clase. Lo interesante es ver el grado de necesidad del individuo a identificarse con el conglomerado del estado, sin importar que sea un estado elitista, represor y ultra conservador que transfiere la riqueza de los sectores mas carenciados, a donde pertenece el individuo disociado por el terror sublimado que estudiamos en este breve artículo, a los sectores mas ricos que gozan del poder político para así no sentirse desamparado ante las acciones que causa el mismo estado al cual se arrima y que busca que se transforme en un empleado que cobre lo mínimo posible y que acate los designios que le sean cómodos a los que ahora ostentan el poder, es decir el sector privado financiero, agroindustrial y comercial.

 

Juan Alberto Guerra

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