Por Christian Velasco Rojas*

Luego del cierre del Relleno Sanitario de Mallasa, la Empresa Tersa S.A. comenzó operaciones en el año 2006 en cumplimiento del contrato firmado con el entonces alcalde municipal de La Paz, Juan del Granado, quien otorgó en concesión por 20 años la administración del Relleno Sanitario de Alpacoma. Para tal efecto, el relleno sanitario tramitó sus licencias ambientales en el Gobierno Departamental de La Paz, las cuales han sido renovadas continuamente hasta su última vigencia que feneció en 2017.

El martes 15 de enero del presente, en horas de la noche, la empresa Tersa S.A., encargada de administrar el Relleno Sanitario de Alpacoma, reportó un deslizamiento de magnitud. Sólo al día siguiente pudo evidenciarse la dimensión de la emergencia; 200 mil toneladas de basura se deslizaron, el olor fétido se sentía a varios metros de distancia del relleno sanitario y los vecinos de Achocalla se organizaron para pedir asistencia médica y al mismo tiempo, para bloquear el ingreso de cualquier vehículo al lugar, exigiendo el cierre definitivo del Relleno Sanitario.

Y no era para menos; año tras año los vecinos de Achocalla vienen exigiendo al Gobierno Municipal de La Paz que mejore las condiciones ambientales y salubres que rodean el Relleno Sanitario de Alpacoma, es más, vecinos de Jupapina denunciaron que el año 2017, en el Relleno Sanitario se produjeron rajaduras que generaron derrames de líquidos residuales de la basura que emergían de la tierra, hecho que fue comunicado a funcionarios de la Alcaldía, pero éstos solo realizaron arreglos superficiales. 

No queda duda de que la emergencia dejó expuesta la falta de un plan de contingencia por parte de la Empresa Tersa S.A. y del Gobierno Municipal de La Paz. Y, al contrario de lo que dicta el sentido común, ante estas emergencias se activa un plan mediático de minimización del hecho, desinformación, deslinde de responsabilidades y lo más lamentable, un plan de politización de la emergencia.

En las últimas horas la Viceministra de Medio Ambiente y Agua, Cynthia Silva, informó que el colapso del relleno sanitario de Alpacoma fue debido a una “sobre saturación de agua por el deficiente sistema de drenaje”, además reveló que se sobrepasó en “10 metros el límite de expansión fijada y autorizada” y que la Alcaldía de La Paz alteró los datos presentados respecto a la cifra de litros de lexiviados liberados, de los cuales informaron que fueron 20.000 litros, cuando el informe presentado por la viceministra Silva indica que se alcanzaron los 10 millones de litros de lixiviados liberados.

Ante este informe, el Alcalde Revilla hizo uso y abuso de la “vieja confiable” del funcionario negligente moderno, “echar la culpa” de la desgracia a tu enemigo político; Revilla ha manejado tanto el discurso de que la ciudad fue cercada por el “masismo”, que logró superponer a la Alerta Sanitaria una nube que tergiversa el criterio de los ciudadanos, estrategia efectiva pero nada ética, mientras a casi dos semanas seguimos con la basura en las calles, los focos de contaminación en aumento, el riesgo de contraer enfermedades respiratorias y aún sin certeza respecto a lo que se hará para controlar la alerta sanitaria que estamos viviendo en La Paz.

Entonces, ¿Quién falló en el control, supervisión y fiscalización? ¿Quién improvisa planes de contingencia ante emergencias en nuestra ciudad?

Ese ser irresponsable, tiene nombre y apellido.