La nueva presidenta del senado boliviano es la cuarta mujer en su lugar y la mas joven en la historia del país

LA RESISTENCIA – ATB RADIO

Flamante presidenta del Senado, Adriana Salvatierra:

Este puesto no deja de ser complejo, siempre los jóvenes reclamamos una mayor participación y de asumir con seriedad la responsabilidad en el servicio público genera cierto impacto y temor. Dentro del proceso durante todo este tiempo se han constituido diversos frentes de organizaciones juveniles que han trabajado en la formación política y esto es la expresión de un conjunto de frentes que existen.

En el país hay una nueva generación que tiene condiciones absolutamente distintas a las que vivieron otras generaciones; me reuní en Warnes con 40 muchachos, donde más del 90% de sus padres y abuelos no salieron del colegio y estos muchachos salieron bachilleres.

Según la encuestas de Valores de Naciones Unidas hay una generación que tiene determinadas demandas casi satisfechas, una generación que tiene una mayor satisfacción respecto a sus expectativas de vida; hoy en Bolivia esa generación de estos 13 años logró vivir en condiciones diametralmente distintas porque pueden aspirar a estudiar una maestría, aspira a tener estabilidad laboral y tiene la posibilidad de estar presente en las decisiones del país.

Hoy no veo que la juventud cruceña tenga el mismo pensamiento que tenía el 2006 (con procesos de racismo, discriminación), no veo que la juventud tenga el mismo desinterés en la participación política, lo que creo es que falta información, la juventud siempre piensa adelante.

La juventud de hoy entra con otra percepción de la practica política, vengo de una organización que se identifica como marxista y eso me abre no solamente un marco teórico para interpretar múltiples temas, sino también la práctica de la militancia política. Entramos con otro aire, tengo la sensación de que los jóvenes entramos con otro ímpetu, entramos con una necesidad de no hacer de la práctica política solamente el mecanismo automático para tomar decisiones en favor de A o B intereses político, sino a una práctica política que guarde estricto cumplimiento con lo que uno considera sus principios ideológicos.