Discurso de Poder en las Redes Sociales


No es necesario remarcar el papel del lenguaje como acto comunicativo (y hasta performativo), mucho antes de la gran migración del homo sapiens hace 60 mil atrás. Con Gutenberg y su invento de la tipografía móvil, las ideas podían circular con el lenguaje escrito, y la reforma protestante de Calvino y sobretodo las 95 tesis de Lutero son reflejo de esto. El lenguaje como discurso de poder.

Ferdinand Saussure va diferenciar la lengua del lenguaje y hablar de signo lingüístico, el sistema de signos como una estructura. Noam Chomsky no escapa de este estructuralismo, solo ira agregar el estudio estructural de la gramática (estructuras sintácticas del lenguaje) donde desarrollará la tesis de una gramática universal. Pese a esto Chomsky disocia lenguaje y discurso de poder, nunca quiso teorizar sobre esto. En su Gramatologia, Jacques Derrida critica el etnocentrismo (ancaldo a un fonocentrismo, donde la manera de escribir obedece a la organización de los hombres en una nación y de dominio a otras naciones) y el logocentrismo (esa búsqueda incesante por la verdad y el logos). Su la crítica de Derrida es axiológica un reflejo de la voluntad de Poder, el Ser o la fuerza dionisíaca de lo poético. En Francia esta línea va de Georges Bataille, vía Michel Foucault a Jacques Derrida. Una irracionalidad antimodernista, una lucha contra la escritura metafísica fonética. Es con Mijail Bajtin y Lev Vigostky que vamos ver que el signo es ideológico y el pensamiento una construcción social. No tiene nada que ver con las abstracciones formalistas de Wittgensitein en su Tractacus. El lenguaje es un discurso de poder de las clases dominantes o naciones imperialistas.

Desde el periódico impreso, la radio de Marconi, pasando por el invento de la televisión, el internet y ahora, las RRSS como nuevas TICs, el axioma de Marshal McLuhan de “el medio es el mensaje” cobra mayor validez. Los discursos ideológicos o narrativas de una microfísica del poder en Facebook y Twitter son realmente potentes. Las fuentes de información ahora no son solo los “mass media” clásicos, sino personas, twitteros y facebookeros. Pasamos de la comunicación de masas a las masas de comunicadores. En un mundo donde la imagen como signo lingüístico es más potente que la palabra escrita y los memes son fuentes de información, no se trata de debatir ideas, sino de imponer al otro uno u otro discurso ideológico.

En un mundo de la hiperconectividad, del Data Mining y del Big data (que es solo una buzzword de moda), mucho más que los millones de terabytes generados por semana está la capacidad política de lectura de los mismos, leer los discursos de poder para contrarrestar ideológicamente, en formatos agradables y dirigible, toda la propaganda de oposición al gobierno de Evo Morales. Entender que forma (twitter, Facebook, memes o textos) están concatenados dialécticamente con el contenido (que es ideológico y político) es estar preparado para encarar las próximas elecciones con las herramientas adecuadas.

Lenguaje es poder y las RRSS son quienes lo validan.

Eduardo Lohnhoff Bruno, nació en San Ignacio de Velasco, Santa Cruz. Es miembro de la plataforma La Resistencia y militante de la Juventud Comunista de Bolivia.