Carlos Mesa, ¿un Evo blanco?

En los últimos días se han escuchado algunas propuestas del candidato presidencial por Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa, entre ellas resaltan: no privatizar las empresas públicas, no quitar los bonos, no cambiar de modelo económico y también se escuchó su reciente antiimperialismo al decir que: “es inaceptable que Estados Unidos tenga injerencia en Bolivia”. ¿Estrategia de marketing electoral o Carlos Mesa se ha convertido en un reciente patriota revolucionario de izquierda?

Muchos analistas ya notaron que Carlos Mesa tiene planteada en su cabeza la idea de que debe ser presidente a toda costa, y con esto se refieren a que no importan las propuestas de país, simplemente robarse las que tienen sus adversarios, en este caso Evo Morales y su gobierno con su gestión económica ponderada por diversos organismos internacionales, pero no solo eso, sino también la idea de dignidad de país con el antiimperialismo que ha caracterizado los 13 años de gobierno de Morales.

Desde la sociología política marxista esto es llamativo, ¿cómo un grupo de aristócratas neoliberales  que ya gobernaron el país y lo dejaron pidiendo limosna es ahora el más férreo defensor de la nacionalización y del modelo económico boliviano? Pues, si se piensa de buena fe, quizás estos 13 años sirvieron para que Mesa y sus allegados ex gonistas tomen conciencia nacional y se alejen de la órbita de influencia estadounidense, sin embargo, si se piensa más bajo criterios histórico e ideológicos, esto resultaría no ser más que una estrategia de marketing electoral para perforar el voto cautivo masista y de los indecisos y de esta manera poder llegar a gobernar.

Quizás también así se explique que Carlos Mesa aparezca en todos sus actos públicos disfrazado de Evo Morales y también coma en mercados y baile danzas tradicionales de Bolivia, cosa que nunca lo hubiera hecho en el pasado.

Sin embargo, fuera de esto, hay algo que llama la atención, a pesar del esfuerzo que Carlos Mesa está realizando en parecerse a Evo Morales para ganar las elecciones, que esta elección sigue resolviéndose entre Evo contra Evo y también que esfuerzos de esta naturaleza para convencer al electorado pueden parecer forzados a sabiendas que la gente conoce el pasado de un personaje como Mesa.

Finalmente, y esto es quizás lo más importante: ¿cómo reaccionará el núcleo opositor fuerte a Morales, es decir, ese 1/3 que nunca votó ni votaría contra Evo ante la idea de que su candidato preferido quiere hacer todo lo que justamente criticaban de Evo? ¿Les ganará la necesidad de poder? ¿Dejarán sus principios anti-evistas solamente por tener poder? ¿o es que siempre quisieron tener un Evo Morales pero que sea blanco?